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Visto desde Alemania - Page 15

  • Ein Mallorquín in Deutschland

    e847aab5974f3e7ff14b6cc31eebb4b5.jpegSeit bald 25 Jahren lebe ich in Deutschland. Wenn ich mich vorstelle, sage ich meistens im selben Atemzug, daß ich in Palma de Mallorca geboren wird. Dies verursacht das große Staunen meiner Gesprächspartner. Alle haben von Mallorca gehört oder sind da gewesen. So komme ich mit allen schnell ins Gespräch. Manche fragen mich nach Urlaubstips oder nach Empfehlungen von Hotels.

    In Deutschland fühle ich mich wohl. Zum Beispiel jetzt, während der Europa Meisterschaft, bin ich hin und her gerissen, zumal Spanien ganz gut dabei ist. Spanisch ist in Deutschland eine beliebte Sprache und Spanier kommen in Deutschland gut an.

    Zuletzt war ich auf Mallorca, als auch die Bundeskanzlerin nach Mallorca kam. Ein schöner Zufall. Ohne die Absicht zu haben, sie zu begegnen, ging ich mit meiner Mutter und meiner Schwester Richtung Cort und als wir ankamen, war sie gerade im Begriff mit Ministerpräsident Zapatero (den ich auch noch nie gesehen hatte) zu Fuß zum Almudaina-Palast zu gehen. Cort war voller Bundesbürger und kaum Spanier waren zu sehen. Als sie auf meine Höhe kam, war sie zu weit, um ihr die Hand zu geben. Schade! Dann kam in mir der Wunsch zu schreien: Willkommen auf Mallorca! Was ich stattdessen zu meiner Verwunderung auf Deutsch geschrien habe war: Willkommen in Deutschland! Ich denke kaum einer wird es gehört haben, aber es ist schon erstaunlich, was sich im Unterbewußtsein abspielt.

    Die neueste Auseinandersetzung zum Thema Air Berlin und das Sprachempfinden auf Mallorca ist sehr bezeichnend. Herr Hunold hätte sich viel eleganter aus der Affäre ziehen können und mit einer passenden Reaktion zur Bitte der Regierung viele Pluspunkte in Mallorca sammeln können. Mit seinem Schreiben im Air Berlin Magazin hat er nicht Unrecht, aber es kommt darauf an, was man schreibt und wie man schreibt. Die Reaktion des Politikers Joán Puig Cordón mit der Bezeichnung "Air Goebbels" ist jenseits von Gut und Böse. Er hat alle Mallorquiner, besonders jene die in Deutschland leben, zum Affen gemacht. Es gibt eine Diktatur der Intoleranz, die es unmöglich macht miteinander in Dialog zu treten.

    Die Leute aus Mallorca sind mit dem Thema der katalanischen Sprache etwas gespalten. Catalá und Mallorquí sind miteinander sprachlich verwandt aber nicht dasselbe und hier wird seitens der Regierung eine Sprache zum Standard gemacht, die einigen zumindest etwas fremd ist. Die Aussprache ist verschieden und manche Vokabel auch. Manche Gegenden in Spanien sind dabei einen Wettbewerbsvorteil zu verlieren, wenn sie die Spanische Sprache vernachlässigen, die nach dem Englisch, die wichtigste Sprache der Welt ist.

    Die Deutschen sind eine Bereicherung für die Insel, nicht nur weil sie ein entscheidender Wirtschaftsfaktor darstellen, sondern weil sie ein feines Gespür für die lokale Kultur mitbringen, das Land und die Leute schätzen und unser gemeinsames Erbe pflegen. Es ist schon zum Teil schwer (sogar für die Spanier aus dem Inland) in die mallorquinische Kreise einzudringen, aber es ist nicht unmöglich. Ich kann mich daran erinnern, daß unsere Nachbarin der oberen Etage, Elke, aus Viersen stammte und wir kamen mit ihr prima zurecht. Gehen sie auf die Leute der Insel zu. Wir freuen uns, dass sie zu uns gekommen sind, so wie sich einige freuen, dass ich nach Deutschland gekommen bin.

  • ¿¿¿Air Goebbels???

    4bbc9e852086e0920ac10a015e5e5114.jpegHemos sido testigos en las últimas semanas de un interesante contencioso entre un magnate de la industria de la aviación alemana y un independentista catalán. Desde luego, el "diálogo" no ha pasado por alto y ha sido registrado en todos los medios periodísticos de Alemania y ha dejado un mal recuerdo –concretamente una profunda sensación de ridículo por ambas partes– que espero que pase pronto al olvido.

    Es una buena lección para reflexionar sobre la tolerancia y la diplomacia. El presidente de Air Berlin, Joachim Hunold, ha tenido poco tacto al escribir un editoral polémico en la revista de su empresa, ignorando la realidad lingüistica de Mallorca. Joan Puig se ha cubierto de gloria con su reacción al comparar a Air Berlin con "Air Goebbels". Una dictadura (la del imponer el español y eliminar el catalán, en la época de Franco) no se resuelve con otra dictadura (ni la de Hitler, ni la del catalanismo intolerante). Existe la "dictadura de la intoleracia" y el diálogo es lo único que nos permite avanzar.

    Ahora bien, visto desde la perspectiva de un mallorquín, de padre mallorquín y de madre madrileña, que lleva casi un cuarto de siglo fuera de Mallorca y, por tanto, de España, sí puedo afirmar que el discurso lingüistico se ha salido de quicio. Yo me siento muy mallorquín, muy español y ahora mismo también muy alemán. Y todo es compatible. No pocos mallorquines pensamos que el mallorquín es mallorquín y el catalán es catalán. Están relacionados, pero no son lo mismo. No pocos padres mallorquines tienen que preguntar a sus hijos a la hora de ayudarles a hacer los deberes del colegio por el significado de algunas palabras que sólo se utilizan en el catalán.

    Como descendiente del poeta Josep Lluís Pons i Gallarça, me parece muy bien que se conserve, defienda y promueva la cultura mallorquina. Otra cosa es que se imponga, sobre todo a personas que no son de la isla. Quizá hay que inaugurar el discurso sobre la apertura y la integración cultural y lingüistica con los visitantes que no son de la isla. Nací en el 66 y, por desgracia, no aprendí el mallorquín en la infancia. Lo entiendo, naturalmente, pero no lo hablo. Me encanta oirlo y, si algún día regreso permanentemente a la isla, lo primero que haré será aprenderlo para dominarlo oralmente y por escrito.

    Hace poco estuve en Barcelona y un taxista –suelen ser personas muy sabias– me contaba que piensa que tal y como existen colegios alemanes e ingleses en algunas cuidades de España, también habría que ir pensando en implantar el "colegio español" –como si de algo extraterritorial se tratase– en aquellas autonomías en las que el castellano sea o se convierta en una lengua de minorías. Esa opción, propia de un país libre, se podría conceder para aquellos padres que deseen que sus hijos dominen bien el castellano, ya que es, después del inglés, la lengua más importante del mundo. La propuesta del taxista no parece tan absurda, digo yo, ya que dispuestos a sacar las cosas de quicio, esta opción no suena tan mal. Sigamos pensando... y mientras tanto les digo: Aufwiedersehen!

  • Little Isanbul

    cfc28b14480c47c1056bb4890d368f34.jpegEn Alemania viven tres millones de turcos. Berlín y Colonia son las ciudades que tienen la mayor proporción de ciudadanos procedentes de un país que sigue luchando por lograr un sitio en la Unión Europea. La población turca impregna la imagen de la ciudad, especialmente en aquellos barrios en los que uno piensa estar en pleno Estambul. Una de esas calles, por ejemplo, es la Venloer Strasse de Colonia: pequeñas tiendas, artilugios y decoraciones poco comunes en Alemania, todo ello acompañado de un cierto desbarajuste.

    No cabe duda de que la población turca es un importante factor económico del que Alemania no puede prescindir. Se ocupan de un buen sector de la gastronomía y se encuentran muy bien representados entre los trabajadores industriales, junto a las cintas mecánicas de muchas fábricas.

    Al mismo tiempo, es patente la tensión entre los alemanes y los turcos, que se desenvuelve en un marco pacícfico, pero no deja de haber crispaciones. Al comenzar este año fallecieron en Ludwigshafen once turcos en un incendio. Algunos medios turcos reaccionaron inmediatamente, y sin conocimiento de causa, acusando al país de xenófobo. La investigación judicial, a la que se invitó a participar a la policía turca, concluyó que el incendio no fue provocado, sino consecuencia de un defecto técnico.

    En este clima de tensión aparecieron en Colonia anuncios en turco invitando a un discurso del presidente Erdogan. Acudieron 15.000 turcos y el discurso fue naturalmente en turco. Erdogan había invitado inicialmente a Merkel a hablar con él, que aunque en un principio mostró su disposición para acudir al evento, al final rechazó la idea.

    Alemania se niega rotundamente a que se den clases de Islam en los colegios públicos y mucho más si no son en alemán. Hace pocos años había muchas voces a favor de la entrada de Turquía en la Unión Europea, lo cual implica ventajas en el ámbito de la seguridad para Europa, como "válvula de control" entre el mundo occidental y el mundo islámico. Sin embargo, actualmente han desaparecido las prisas para acoger a Turquía. Mientras tanto Alemania reflexiona sobre su propia identidad, ante lo que le es desconocido.

    La tensión ha crecido especialmente en Colonia con el proyecto de construir una mezquita cuyos minaretes sean tan visibles como las torres de la catedral de Colonia. Muchos católicos dicen que no están en contra de la construcción de una mezquita en Colonia, bajo la condición de que deje de estar prohibida la construcción de templos cristianos en Turquía. El cardenal de Colonia, Joachim Meisner, ha pedido al presidente Erdogan, con motivo del año jubilar de San Pablo, que construya un iglesia en Tarso. Hay que tener en cuenta que una mezquita es mucho más que un lugar de culto: es un centro comercial, un centro escolar, un lugar de recreo.

    Una muestra de progreso en acercamiento de las culturas es la Universidad aleman-turca que abrirá sus aulas en Estambul en otoño de 2009. Nos encontramos ante el desafío del dialógo que requiere un intenso conocimiento mutuo que no sea ni intolerante ni ingenuo.

  • El debate ético

    a4c7ee64eba07b6f5a1076ad8be32d79.jpegEn los primeros meses de 2008 un mosaico de acontecimientos ocurridos en Alemania está involucrando al país en un interesante debate ético. El telón de fondo del debate es el concepto de Estado que Alemania tiene de si misma. Se puede observar un aumento cada vez mayor de la presencia y del control del Estado, en algunos casos desmesurado, que tiene como consecuencia que no pocos alemanes con talento estén abandonando el país: investigadores, médicos, empresarios, familias, etc. y, mientras tanto, va aumentando la polarización interior y el campo de crecimiento de los extremismos. Alemania se encuentra ante la encrucijada del respeto a la libertad personal sin que esto suponga renunciar a valores y a virtudes que han convertido a este país en uno de los más importantes de Europa y del mundo. Destacaré algunos:

    El debate sobre las prácticas de control fiscal: Klaus Zumwinckel, presidente del Postbank, fue detenido en su casa por los cochazos de la policía fiscal, con previo aviso a la prensa y a la televisión que pudo dar fe de la "ejecución pública". Se le acusaba de fuga de capitales en Liechtenstein. El Gobierno decidió optar por el escarmiento público para promover la auto acusación en aquellos casos similares a éste, una estrategia que ha dado buenos resultados. Lo llamativo de esta situación es que el Ministerio de Hacienda ha obtenido estos datos comprándolos a un antiguo empleado del banco de Liechtenstein, que los sacó ilegalmente y los vendió al servicio secreto alemán.

    El debate sobre los salarios de los altos directivos de empresa: Muchos políticos, especialmente del partido socialdemócrata, SPD, reclaman que se publiquen los salarios de los ejecutivos. En mi opinión es de justicia reclamar que un ejecutivo cobre en relación a su responsabilidad y, también es de justicia, que los empleados reciban un salario de acuerdo con las ganancias o las pérdidas de una empresa. Ahora bien, no me parece justo que un ejecutivo negocie su indemnización (golden handshake) y llege a cobrar grandes sumas de dinero en el caso de que no logre alcanzar los objetivos que le impone el consejo de administración. Tengo que reconocer que pedir que se publiquen los salarios me parece un poco calvinista. Me recuerda a lo que sucede en las viviendas de Holanda, que no tienen cortinas para que la sociedad pueda controlar lo que ocurre dentro de los hogares.

    Sea como fuere, en estos intensos debates se están marcando las pautas que decidirán el futuro de este país. La mejor opción es siempre la de la libertad responsable. Como decía el psiquiatra alemán que sobrevivió Ausschwitz, Viktor Fankl: "A la estatua de la Libertad le falta la estatua de la Responsabilidad".

  • Wolfgang Schäuble

    2f1cd74f0d2202102c65cde1fa435a6e.jpegCada vez que veo en la televisión a este ministro benemérito, en su silla de ruedas, me quedo de nuevo impactado. Recuerdo el día en el que se dió la noticia del intento de asesinato. Ocurrió el 12 de octubre de 1990. Un paranóico que sufría alucinaciones le disparó tres tiros por la espalda durante un acto en la campaña electoral. Un tiro le hirió en la mandíbula, otro en la columna vertebral y el tercero fue interceptado por su guardaespaldas, que consiguió sobrevivir. Desde entonces Wolfgang Schäuble necesita una silla de ruedas.

    Casado y con cuatro hijos, ha sido tres veces ministro y es, junto con Hans-Dietrich Genscher, uno de los ministros que más tiempo ha formado parte de diversos gobiernos. Actualmente es ministro del Interior, pero su actividad como miembro de un Gobierno comenzó bajo Helmut Kohl, como ministro de Asuntos Especiales y de la Cancillería en 1984. Le correspondió por lo tanto preparar la visita a Bonn de Erich Honecker en 1987, el presidente de la entonces República Democrática Alemana. Una visita que fue el presagio del fin de la división alemana.

    Después de la caída del muro, el 9 de noviembre de 1989, comenzaron las negociaciones sobre la unificación alemana, que a él le toco presidir como representante de la República Federal. En su libro "Der Vertrag. Wie ich die deutsche Einheit verhandelte" (El contrato. Como negocié la unificación) describe minuciosamente lo que supuso igualar y equiparar los aparatos legislativos de las dos Alemanias: homologación de salarios, de títulos académicos, de sindicatos, de redes de electricidad, de carretaras, de redes de tren, de legislación sobre la propiedad y un sinfin de detalles. Recuerdo de este libro, que leí hace años, que se llegaron incluso a homologar los horarios de los panaderos en las dos Alemanias.

    Schäuble fue un gran defensor del traslado de la capital alemana de Bonn a Berlín. En su discurso ante el Bundestag (el Parlamento alemán) del 20 de junio de 1991 dijo que la superación de la separación de Alemania era también la superación de la separación europea y que sólo era pensable en Berlín. Mucho ha cambiado Berlín desde entonces.

    Schäuble no está libre de opiniones conflictivas. Helmut Kohl le veía como su sucesor. No llegó a serlo pues su partido perdió las elecciones en 1998. Más adelante, en el año 2000 salió a la luz su implicación en la recepción de donativos sospechosos para su partido, que concluyeron con la crisis de Helmut Kohl con el CDU. Ahora mismo encabeza las negociaciones para investigar las posibilidades de conseguir un estado legal para las organizaciones islámicas en Alemania. Es una tarea nada fácil para un patriota como Wolfgang Schäuble, que se muestra partidario de medidas drásticas como la observación de datos informáticos de personas sospechosas, o del derecho del Estado para eliminar un avión civil del que se tenga una suspecha fundada de que está involucrado en un asalto terrorista. Sin duda es, sobre todo, un gran trabajador que no deja a nadie indiferente.

  • El debate ético alemán y el riesgo de la libertad

    a2a79a8bd8648d3199db00c3991442c4.jpegEn los primeros meses de 2008 un mosaico de acontecimientos ocurridos en Alemania está involucrando al país en un interesante debate ético. El telón de fondo del debate es el concepto de Estado que Alemania tiene de si misma. Se puede observar un aumento cada vez mayor de la presencia y del control del Estado, en algunos casos desmesurado, que tiene como consecuencia que no pocos alemanes con talento estén abandonando el país: investigadores, médicos, empresarios, familias, etc. y, mientras tanto, va aumentando la polarización interior y el campo de crecimiento de los extremismos. Alemania se encuentra ante la encrucijada del respeto a la libertad personal sin que esto suponga renunciar a valores y a virtudes que han convertido a este país en uno de los más importantes de Europa y del mundo. Destacaré algunos de los más significativos:

    El debate sobre las prácticas de control fiscal: Klaus Zumwinckel, presidente del Postbank, fue detenido en su casa por los cochazos de la policía fiscal, con previo aviso a la prensa y a la televisión que pudo dar fe de la "ejecución pública". Se le acusaba de fuga de capitales en Liechtenstein. El Gobierno decidió optar por el escarmiento público para promover la auto acusación en aquellos casos similares a éste, una estrategia que ha dado buenos resultados. Lo llamativo de esta situación es que el Ministerio de Hacienda ha obtenido estos datos comprándolos a un antiguo empleado del banco de Liechtenstein, que los sacó ilegalmente y los vendió al servicio secreto alemán.

    El debate sobre los salarios de los altos directivos de empresa: Muchos políticos, especialmente del partido socialdemócrata, SPD, reclaman que se publiquen los salarios de los ejecutivos. En mi opinión es de justicia reclamar que un ejecutivo cobre en relación a su responsabilidad y, también es de justicia, que los empleados reciban un salario de acuerdo con las ganancias o las pérdidas de una empresa. Ahora bien, no me parece justo que un ejecutivo negocie su indemnización (golden handshake) y llege a cobrar grandes sumas de dinero en el caso de que no logre alcanzar los objetivos que le impone el consejo de administración. Tengo que reconocer que pedir que se publiquen los salarios me parece un poco calvinista. Me recuerda a lo que sucede en las viviendas de Holanda, que no tienen cortinas para que la sociedad pueda controlar lo que ocurre dentro de los hogares.

    Otro debate. El aumento del extremismo político es ahora de izquierdas: Alemania no tiene sólo extremismo político en los parlamentos de la Alemania oriental con un partido de talante neo-Nazi, sino que también el antiguo partido comunista oriental, ahora "Die Linke" (que todo lo espera del Estado), está consiguiendo entrar en los parlamentos de los Land de la Alemania occidental y está dividiendo a la SPD. Mientras unos optan por la colaboración o, por lo menos, por la "tolerancia" con "Die Linke", otros optan por seguir la pauta del programa de Godesberg de 1959, más abierta a la economía de mercado.

    El debate sobre la integración turca: En Ludwigshafen fallecen once turcos en un incendio. Algunos medios turcos reaccionan inmediatamente, y sin conocimiento de causa, acusando al país de xenófobo. La investigación judicial, a la que se invita a participar a la policía turca, concluye que el incendio no fue provocado sino consecuencia de un defecto técnico. En este clima de tensión en Colonia aparecen anuncios en turco invitando a un discurso del presidente Erdogan. Acuden 15.000 turcos y el discurso es naturalmente en turco. Erdogan había invitado inicialmente a Merkel a hablar con él, que aunque en principio mostró su disposición para acudiar al evento al final rechazó la idea. Alemania se niega rotundamente a que se den clases de Islam en los colegios públicos y mucho más si no son en alemán. En Alemania viven tres millones de turcos. El cardenal de Colonia, con motivo del año jubilar de San Pablo, ha pedido al presidente Erdogan que construya un iglesia en Tarso. Alemania reflexiona sobre su propia identidad, ante lo que le es desconocido.

    El debate sobre el valor de la vida: Cada año mueren cien niños en su hogar por causa de malos tratos o de negligecia por parte de sus padres. La Constitución alemana ampara el derecho del Estado para obtener la tutela de los niños en el caso de que los padres sean incapaces de mantenerles y de educarles. El Jugendamt es la oficina de jóvenes que se encarga en cada cuidad de vigilar que el Estado cumpla su obligación de tutela. Es común que el Jugendamt llame a la puerta del hogar si nace el to o el séptimo hijo preguntando a los padres si son conscientes de su responsabilidad. En algunos casos el Jugendamt puede conseguir, con la ayuda del juzgado, que algunos hijos pasen a la tutela estatal. Ya existen dos casos de familias que han impugnado la defensa del derecho de ocuparse de sus hijos ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y han obtenido una indemnización de 50.000 euros. Ciertamente, no es fácil emitir un juicio definitivo, en cualquier caso mucho depende de los Jugendamt y de la habilidad con la que se juzga cada caso. La muerte de un niño siempre es motivo de polémica pública y el presidente del Land de la Alemania oriental Sachsen-Anhalt, Wolfgang Böhmer, médico ginecólogo, ha llegado a afirmar, por experiencia propia, que el asesinato de niños procede, en algunos casos, de que algunas mujeres reividican de esta manera su antiguo derecho al aborto, vigente en la antigua República Democrática Alemana. Una cruda realidad.

    Y, por último, el debate sobre la investigación con células madre embrionarias. Alemania está revisando su legislación sobre esta materia y, aunque científicamente no está demostrada su utilidad, se habla del "pre-embrión" como si de algo pre-humano se tratase. Alemania tiene una de las legislaciones más restrictivas de Europa y esto hay que entenderlo en el contexto de la historia reciente de Alemania y del nacionalsocialismo. Alemania no quiere experimentar con el hombre. Curiosamente este debate está dividiendo a los protestantes, más propensos a una apertura en la ley, mientras que la posición de los obispos católicos es claramente contraria a cambiarla.

    Sea como fuere, en estos intensos debates se están marcando las pautas que decidirán el futuro de este país. La mejor opción es siempre la de la libertad responsable. Como decía el psiquiatra alemán que sobrevivió Ausschwitz, Viktor Fankl: "A la estatua de la Libertad le falta la estatua de la Responsabilidad".

  • Faltan hombres

    5cfd58b39fbd1bdea36e1e66e7473ef6.jpgEs asombrosa la conclusión a la que llega el estudio "Not am Mann" (faltan hombres) del Instituto de Población de Berlín, recientemente publicado y recogido en las portadas de la prensa, sobre el éxodo de la mujer en la Alemania del Este a pocos años del vigésimo aniversario de la reunificación alemana.

    Desde 1989 un total de 1,5 millones de jóvenes se han trasladado a la Alemania occidental, especialmente mujeres cualificadas, buscando un mejor futuro profesional y familiar. Este déficit de mujeres no tiene parangón en Europa, ni siquiera en las regiones frías del norte de Suecia y de Finlandia.

    En muchas localidades deprimidas de la Alemania oriental este fenómeno migratorio se explica por el hecho de que las mujeres están mejor preparadas que los hombres. Sus expedientes académicos son mucho más brillantes que los de sus compañeros varones y, por este motivo, encuentran trabajo con más facilidad en otros lugares más desarrollados. Las consecuencias son, por un lado, un claro descenso de la natalidad y, por otro, la amenaza de una nueva capa social inferior que ha sido denominada "Prekariat" (precariado: véase su relación fonética con proletariado). Dicho segmento de la población lo forman varones que, por ser excluidos de los principales ámbitos de la sociedad (trabajo, formación, pareja...) pasan, a los ojos de la gente, a ser unos inútiles incapaces de mejorar de vida y que, además, se manifiestan más propensos a la violencia y a la participación en grupos radicales.

    El quinto capítulo de este estudio merece especial atención al analizar si los varones de la Alemania del Este se encuentran en una crisis de educación y de formación. En 1960 el 37% de los bachilleres con acceso a la universidad eran chicas. Hoy el 54 % de la chicas alcanzan el acceso a la selectividad. Estas cifras –dice el informe– no son sólo el resultado del sistema escolar (la gran mayoría de los colegios son mixtos), sino que también en el proceso de admisión escolar ya se perciben claras diferencias entre chicos y chicas. El 60% de los no aceptados son chicos y las chicas sobrepasan la cifra de los que son aceptados anticipadamente. Los chicos, con comportamientos llamativos más frecuentes, repiten curso con mayor frecuencia.

    Las diferencias entre chicos y chicas suponen distintas maneras de pensar, de aprender, de comunicar o de competir. Otros estudios atestiguan que los chicos tienen una mayor capacidad de abstracción y que las mujeres tienen una mejor capacidad de expresión y de comunicación. De este modo, las chicas parecen más adeptas al éxito en el colegio pues aquellas aptitudes que les son más necesarias, son precisamente las que tienen más desarrolladas.

    A casi un millón de chicos les falta el padre como ejemplo. Cuando llegan al Kindergarten y al colegio apenas encuentran personal masculino y, por eso, se habla de la "feminización del sistema educativo". Desconozco los datos correspondientes en España pero intuyo que nos acercamos bastante a esta situación.

  • Límite de velocidad

    58efc69cbfd11fe80853f3bfa06c4140.jpegRecuerdo el día que aprobé el exámen práctico de conducir en Colonia. Fue el 9 de enero de 1985. Amaneció el día nevando pero a la hora del exámen -apenas había salido el sol- el servicio de nieve ya había despejado las carreteras urbanas en su gran mayoría. El exámen teórico, recuerdo también, lo tuve que repetir una vez. Uno de mis fallos tontos, agravado por la dificultad de hacer el exámen en alemán, fue confundir la anchura máxima con la longitud máxima de un camión: no existen camiones con 20 metros de anchura.

    Una de las características de la conducción en Alemania es que en las autopistas, aunque con bastantes excepciones, no existe límite de velocidad sino una velocidad recomendada de 130 km/h. Hay que ir, por lo tanto, bien atentos a la hora de cambiar de carril en la autopista. De repente puede aparecer un Porsche, un Mercedes o un BMW de no se sabe dónde a 200 km/h, que seguramente te avisará con ráfagas de luz si cambias de carril mientras él está adelantando. Así que antes de adelantar es absolutamente necesario mirar los dos retrovisores y cercionarse, girando la cabeza, de que no está adelantando nadie.

    En las cuidades hay muchas zonas de velocidad restringida a 30 km/h, si son residenciales o cercanas a un colegio. Abundan rádares escondidos en un cajón gris que sacan fotos asombrosamente bien enfocadas, en las que se ve perfectamente la matrícula del coche y la cara del conductor si has incurrido en un exceso de velocidad. Ya me ha llegado alguna de estas fotos.

    Por lo general, la gente no conduce de una manera agresiva, sino de una manera respetuosa, cediendo el paso, sin acelerones, sin abusar de la bocina. Si has cedido el paso en una situación apretada, lo común es que lo agradezca el conductor levantando la mano derecha. La consecuencia de este comportamiento cívico es que la tasa de accidentes automovilísticos en Alemania es relativamente baja comparada con otros grandes países de nuestro entorno.

    El coche es uno de los hobbies de los varones. Por lo general nos gusta tener el coche limpio y en buenas condiciones. Para muchos el coche es un símbolo de la posición social o del rango en una empresa. Si asistes a una boda, lo habitual es poner un lacito blanco en la antena o en los retrovisores e ir en caravana tocando la bocina desde la iglesia hasta el lugar de la recepción.

    La empresa automovilística pertenece a los sectores industriales más fuertes del país y es fuente de un gran número de puestos de trabajo en el montaje de coches y en todas las empresas suministradoras de los componentes de un coche. El "Volkswagen" significa "el coche del pueblo" y es una de las marcas más comunes. La "BMW" es el acrónimo de "Bayerische Motorwerke", las "fábricas de motores de Baviera". Porsche y Mercedes son otras marcas alemanas bien conocidas en todo el mundo.

    Todavía tengo el antiguo carnet de conducir que me saqué a los 18 años, que es de validez permanente. No tiene el formato europeo de tamaño tarjeta de crédito, que se introdujo más tarde, sino es mas bien una especie de pergamino tamaño postal que se desbobla. Casi me entra nostalgia al verlo con la misma foto de hace ya 23 años. Como pasa el tiempo.

  • Contrastes

    6f7c8b178d6ca7fb4624a5bbb60301a5.jpegHace dos semanas estuve de nuevo en Mallorca y ya es casualidad que me encontrase a la canciller alemana Angela Merkel por la calle. En efecto, iba hacia Cort y a la altura de Conquistador pregunté a un policía: ¿viene alguien importante? "Zapatero", me contestó. ¿Y alguien más? "Merkel", me volvió a contestar. Las calles no estaban muy llenas, pero sí había alguien eran sobre todo alemanes. Así que me dispuse a saludar a Merkel, por si se terciaba la ocasión lo cual ya hacía sonrojar a mi hermana, que me acompañaba, sólo de pensarlo. No se acercó Merkel a la zona donde yo estaba, así que me quedé con las ganas. Ahora bien, quise gritarle "Willkommen auf Mallorca!" (bienvenida a Mallorca) pero el subconsciente me hizo una mala jugada y dije "Willkommen in Deutschland!" (bienvenida a Alemania). Menos mal que no lo oyó nadie. Me quedé asombrado de mi mismo.

    Ese mismo fin de semana seguí los titulares acerca del enfrentamiento entre Iglesia y Estado ante las próximas elecciones. ¿A quién le sorprende que la Iglesia ofrezca orientaciones generales relacionadas con los derechos fundamentales y con la dignidad humana a sus fieles antes de unas elecciones sin nombrar explícitamente ningún partido?. Y, ¿a quién le sorprende que el Gobierno español reaccione de esta manera? A nadie. Entonces, ¿de qué nos sorpendemos?

    Nicolas Sarkozy, un personaje que nos tiene a todos perplejos y que seguramente él estará más perplejo aun consigo mismo, dió un discurso el pasado 20 de diciembre (que le corresponde como nuevo presidente de Francia) en la basílica de Letrán en Roma. Habló de la "laicidad positiva", un término que me parece interesante. Allí expresó su deseo del "advenimiento de una laicidad positiva, es decir, una laicidad que, al mismo tiempo que vela por la libertad de pensar, de creer y de no creer, no considere que las religiones son un peligro, sino mas bien una ventaja (...). Vuestra contribución a la acción caritativa, a la defensa de los derechos del hombre y de la dignidad humana, al diálogo interreligioso, a la formación de las inteligencias y de los corazones, a la reflexión ética y filosófica es importante... en este mundo paradójico, obsesionado por el confort material, pero al mismo tiempo cada vez más deseoso de sentido y de identidad. Francia necesita católicos convencidos que no teman afirmar lo que son y lo que creen". Esto, por lo menos, está bien dicho.

    En este viaje a mi querida isla, que no sólo ha coincidido con el desembarco de Merkel, sino también con el aniversario de Jaume I, también he descubierto dos nuevos libros. Uno, el de Valentí Puig (que aunque yo fui a San Cayetano hasta los doce años, siendo él ahí profesor, desgraciadamente, no lo llegé a tener en clase): "La fe de nuestros padres", un libro excelente que vale mucho la pena leer para entender la clave de nuestros días. El otro libro es el de Santiago Mata: "El hombre que demostró el cristianismo – Ramón Llull", un libro de especial interés para apreciar el fenómeno islámico actual desde el prisma de la historia.

    De todos modos, después de volver a ver a la familia y los amigos, lo mejor ha sido ¡ver el mar!. Esto sólo lo entienden los mallorquines que han dejado de verlo.

  • Universidad de élite

    2e01813ae40073848b686416d882c6c7.jpegEn 1968, hace cuarenta años, los jóvenes alemanes reaccionaron contra la generación de sus padres a los que consideraban culpables del debacle nacionalsocialista. Eso también supuso cargarse todo aquello que, aunque fuera por asomo, tuviese que ver o pudiera haber sido causa de una educación que permitiese tal descalabro. Una de las manifestaciones fue derrubar todo lo pudiera suponer algún tipo de élite o de disciplina.

    Recuerdo que cuando empecé a estudiar Ingeniería de Telecomunicaciones en 1985 en la Escuela Superior de Renania Westfalia de Aquisgrán, asistíamos a clase de matemáticas y de física en una especie de cine en el que cabían los ochocientos estudiantes que comenzaron conmigo la carrera (terminaron la mitad). Cuál fue mi sorpresa cuando me di cuenta de que mis compañeros alemanes empezaban a hacer aviones de papel y los lanzaban hacia el profesor sin ningún tipo de remordimiento. Me parecía muy infantil. Un catedrático montó un día en cólera pues por poco se metió la punta de un avión en su ojo, ya que, al levantar la vista del proyector sobre el que escribía su clase magistral, apenas veía, cegado por el potente foco. Esta anécdota no es nada comparado con las malas jugadas que en 1968 se hacían a los catedráticos o a todos aquellos que representasen cualquier tipo de autoridad, incluidos los propios padres. Era la anarquía total.

    Estudiar Telecomunicaciones en Alemania supuso sobre todo muchas horas de estudio. Todos los exámenes eran eliminatorios, no había exámenes parciales. Las épocas de exámenes eran de febrero a abril y de julio a septiembre. Nos pasabamos todo el año estudiando. Mis compañeros de estudio eran todos alemanes. Recuerdo que evitaba el trato con españoles para dominar el idioma pronto y bien. Algunos exámenes escritos, los más difíciles, duraban cuatro horas y a esos exámenes podías traer y utilizar todo tipo de libros y apuntes. No se trataba de estudiar de memoria, sino de entender cómo se resolvía un problema.

    La carrera les salió muy barata a mis padres. Por 200 euros de matrícula en total pude terminar la carrera en una de las mejores universidades del país. Una de las ventajas del milagro económico de Alemania después de la guerra fue que se facilitó el acceso a la universidad a todo tipo de personas, independientemente de sus posibilidades económicas. Esto les permitió a algunos vivir de ser estudiante, a costa del Estado: el estudiante "eterno" que no acababa nunca la carrera y que accedía a todo tipo de ventajas por el hecho de ser estudiante, por ejemplo, un seguro sanitario más barato, etc.

    Desde 2007 esto se ha acabado. Estudiar en Alemania cuesta ahora mil euros anuales y muchos de los estudiantes sólo los consiguen trabajando en su tiempo libre. También el año pasado el Gobierno Federal convocó el programa de excelencia universitaria y ya no es tabú hablar de élites y me siento muy orgulloso de que mi universidad haya sido escogida entre las de mayor prestigio: la Rheinisch Westfälische Technische Hochschule (www.rwth-aachen.de), comparable al MIT en USA o la ETH de Suiza. Sin duda es positivo que se premie la excelencia y el trabajo bien hecho.