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Divagaciones de un mallorquín

  • Solidaridad en Múnich

    ArmutMünchen.jpgMúnich es quizá una de las ciudades más ricas de Alemania y de Europa. Se ve en la calle. Sin embargo lo que no se aprecia es que hay alrededor de seis mil personas, también familias, que viven en viviendas de acogida para personas necesitadas. No me estoy refiriendo a refugiados, sino a personas que han caído en la penuria.

    No es difícil convertirse en vagabundo. Un problema con el alcohol, perder el trabajo o llegar al divorcio y uno puede acabar pronto en la calle. No es sorprendente encontrar a un vagabundo con título universitario.

    Hace poco he conocido a las promotoras de una ONG que lleva el nombre “Dein München” (tu Munich), cuya principal labor es ayudar a integrar en la sociedad a jóvenes que pertenecen a familias que pasan por esta situación. Les dan la oportunidad de participar en la vida cultural, en iniciativas del mundo laboral y en actividades deportivas.

    Para los jóvenes en esta situación es muy conveniente contar con ejemplos de personas que, con esfuerzo, han sabido salir adelante. Sin duda es la mejor manera de ayudarles a superarse. “No Limits” se llama uno de los proyectos que promueven. En efecto, uno de los efectos de la buena educación consiste en hacer atractivo el esfuerzo.

    Otro proyecto que he conocido es el de la asistencia ambulatoria a familias con hijos con enfermedades terminales. Son situaciones que, con frecuencia, superan a las familias y a los matrimonios, por lo que sin esa ayuda sería casi imposible enfrentarse a esas circunstancias.

    Y, por último, menciono al matrimonio que forman Clarissa y Michael Käfer (del conocido catering Käfer de Múnich), que con motivo de su boda decidieron crear una fundación a favor de los ancianos y las personas dementes. Pensaron que es más difícil, y por lo tanto un mayor reto, recoger fondos para estas personas, mientras que conseguir donativos para niños es más fácil.

    Es maravilloso comprobar y ver de primera mano que hay personas dedicadas a los demás. Al fin y al cabo esto es lo que nos hace felices, son acciones que elevan el amor a su máxima expresión y que nos convierten en personas útiles para los que nos rodean y así tener una vida lograda, fructífera.

  • Plan Marshall para África

    UNGERECHTIGKEIT.jpgHe podido asistir por segunda vez a una rueda de prensa del ministro federal de Desarrollo de Alemania, Gerd Müller, en Munich. Acude con frecuencia a esta cuidad por ser de Baviera. Las cifras que nos da son asombrosas: el diez por ciento de la población acumula un noventa por ciento de la riqueza mundial. El veinte por ciento de las personas consume el ochenta por ciento de los recursos.

    Unos vaqueros que se producen por 5 dólares en un país en desarrollo se venden por 90 dólares en un país del primer mundo. Solo cinco naciones contribuyen de un modo considerable a los fondos mundiales de desarrollo. Se necesitan 20 billones de dólares para acabar con el hambre en el mundo. Para conseguirlo, el ministro alemán propone un Plan Marshall para África. Hay que recordar que un plan con ese nombre sacó a flote a Alemania después de la II Guerra Mundial.

    Para Müller es posible hacer del desierto africano una zona verde. Se dispone de la tecnología. Es una cuestión de alianzas y de formación, sobre todo de la juventud. Uno de los puntos de ese plan es que la solución ha de proceder de la misma África, donde no solo se necesitan alimentos, sino también energía y lugares de trabajo. No es difícil crear situaciones “win-win”, donde se genere trabajo no solo en África, sino también en Europa. Para esto el ministerio de desarrollo ha creado varios centros de innovación en el continente africano. No puede ser que el precio del cacao lo decida un broker en Manhattan con su ordenador haciendo especulación de compra-venta. Si se ordenan los contratos mercantiles esto tiene solución, afirma Müller.

    No hay muro que contenga la ola de emigrantes que puede llegar a Europa desde África. Conviene más contribuir a resolver los problemas locales que invertir en viviendas para refugiados africanos en Alemania. El ministro también habló de los refugiados que se ponen en movimiento a causa del clima: “Es cuestión de dos grados más y doscientos millones de personas se pondrán en marcha, pues no soportan el calor”.

    África es el gran desafío para Europa, nos conviene mucho preocuparnos y ocuparnos de ese continente.

  • 2017, año VUCA

    VUCA.pngHay años que son enigmáticos. Parece ser que 2017 es uno de ellos. Se cumplen varios aniversarios: 100 años del comienzo de la I Guerra Mundial o los 500 años del comienzo de la Reforma de Lutero en Alemania.

    Además del comienzo de la presidencia de Donald Trump en EE.UU. también en Europa tendremos elecciones de connotación decisiva: en Alemania, en los Países Bajos, Bulgaria, Francia y Noruega.

    Claramente nos damos cuenta de que el mundo está en un agitado movimiento. Y para analizarlo es bueno conocer el pasado para poder entender el futuro. Por ejemplo, recordar cuáles fueron las coordenadas sociales que hicieron posible el luteranismo y la posterior cruel guerra de los 30 años, o entender la figura del hoy declarado Beato Karl de Austria y la razón del fracaso en intentar adelantar el fin de la sangrienta I Guerra Mundial.

    En un mundo occidental que se encuentra entre el secularismo (la negación de la trascendencia y el afán de definir el sexo como factor social) y el islamismo (una religión sin ilustración) no es fácil navegar sin brújula. Se habla con razón de que esta es la era VUCA, que en inglés recoge estas cuatro palabras: volatilidad, incertidumbre, complejidad, ambigüedad.

    En el mundo occidental convivimos, por una parte, con un acelerado avance tecnológico y, por otra, sufrimos una crisis de identidad. Queremos integrar a personas de otras culturas, pero integrar ¿en qué?, ¿dónde? Para esto tenemos que conocer antes nuestra propia identidad. Para eso nos conviene formarnos bien, por ejemplo leyendo más. No basta consumir titulares. A mí me preocupa que leo poco, por lo menos sé que podría leer más y deslizar menos el índice sobre el smartphone para conocer el último grito en Facebook, en Twitter o donde sea.

    Qué alegría da escribir de nuevo una carta de puño y letra o tener una conversación sosegada con un buen amigo, o hacer una buena excursión en vez de pasarse el día delante de una pantalla. Nos conviene mejorar nuestra capacidad de asombro ante lo positivo, que existe y mucho.

  • Palma, ¿smart city?

    Smart-City.jpgEl proceso urbanizador de nuestro planeta va creciendo con una rapidez galopante. No solo va aumentando la población, sino también el número de ciudades. Hay grandes urbes de las que desconocemos el nombre y que no existían hace 20 años. En China incluso hay alguna cuidad fantasma todavía por poblar. También es cierto que algunas ciudades se están despoblando, en las que la media de edad va en aumento, como es el caso del Este de Alemania, con algunas zonas con media de edad senil. Visto de una forma global la población mundial está más bien estancándose.

    Esto es un gran desafío para los gobiernos y los urbanistas. ¿En qué tipo de cuidad queremos vivir? La solución se encuentra en lo que hoy se llama la “smart city“. Es un concepto amplio y en sí, ambiguo. Está claro que la solución a la congestión no está siempre en doblar la anchura de las autopistas. Si ponemos la misma densidad de tráfico de Londres en Pekín, el medio ambiente estaría gravemente dañado. Hay gente que dice que una smart city es aquella en la que uno puede llegar a una zona verde andando en cinco minutos, o aquella en la que personas adineradas están dispuestas a viajar en transporte público porque es seguro, limpio, fiable y con una buena cobertura. En muy pocos años la cuidad de Shangai ha construido un red de metro asombrosa. Es interesante ver algunas imágenes satélite de cuidades a lo largo de los últimos 15 años, por ejemplo Dubai. Da vértigo la rapidez de su expansión y la extensión que alcanza.

    Ser smart city consiste en mucho más que tener alta tecnología en el transporte público, como cuando nos indican en la parada cuando llegará el próximo autobus. Es una tarea interdisciplinar que afecta a urbanistas, pero también a los constructores de vehículos, así como a los diversos conceptos de movilidad que hoy se debaten. ¿Por qué en la autopista Palma-Andratx no van todos los coches uno detrás de otro, enganchados, de modo que uno pueda leer mientras circula y desengancharse automáticamente, por ejemplo, al tomar la salida de Bendinat o de Palma Nova?

    Palma tiene muchas oportunidades para ser una smart city. No pocas cuidades alemanas lo son, aunque hay mucha tarea por delante. Es bueno pensar qué tipo de cuidad queremos dejar en manos de nuestros hijos y de nuestros nietos.

  • El tren de Sóller en la era de internet

    Tren_de_Soller__historische_Eisenbahn_Mallorca.jpgMi primer encuentro con un tren fue mi primer viaje con el tren de Sóller. Para los palmesanos ir en este tren es un buen plan de fin de semana con la familia, que nos convierte en turistas que quieren contemplar el valle de Sóller desde los vagones de un transporte tan emblemático. Hoy hacemos llamadas telefónicas a una velocidad de 238 km/h desde trenes llenos de personas en constante tránsito y nadie se inmuta. Otro de mis grandes recuerdos es el tranvía entre Sóller y su puerto, desde el que intentábamos coger naranjas con las manos mientras oíamos el lento “tac-a-tac” que generaba sobre las vías.

    Hace unas semanas pude visitar la empresa Vossloh, en Werdohl. Se trata de un pueblo alemán escondido en el bosque, a una hora de ciudades importantes como Colonia, Düsseldorf o Dortmund. En Alemania hay muchas empresas de este tipo: líder en su sector, una de esas “hidden champions” que se dedica a la distribución mundial de railes, guías de tren y muelles que sujetan el raíl al fundamento. Aprendí mucho.

    Como soy ingeniero de Telecomunicaciones, aunque ahora sería incapaz de escribir de memoria las leyes de Maxwell, caí en la cuenta que tiene mucho sentido que en un futuro cada rail tenga un chip que recoja, por ejemplo, el número de trenes que pasan por ese raíl, su tonelaje y su velocidad. Conocer el estado de la viga permitiría que un tren avance sin conductor a alta velocidad. Parece casi inimaginable pero lo llegaremos a ver.

    En Nürnberg el metro se mueve y se para sin conductor. En Bad Aiblingen tuvo lugar un grave accidente de ferrocarril con muchos muertos porque el jefe de guías desactivó manualmente el sistema de seguridad mientras jugaba con su smartphone. La técnica está avanzando tanto, que no pocos accidentes ocurren desgraciadamente por errores humanos.

    Sin embargo, no me imagino el tren de Sóller sin conductor. Habrá trenes-museo como este que siempre deberán seguir siéndolo para atraer a los turistas, y en mi caso me siento muy vinculado a este ferrocarril ya que en la estación de Sóller vivió mi antecesor, el poeta Josep Lluís Pons i Gallarza. Deja constancia de ello una placa en el portal de la estación.

  • 54 consejos y medio para un matrimonio feliz

    images.jpgLa conocida autora alemana Katja Kessler, esposa del famoso periodista Kai Dieckmann y madre de cuatro hijos, ha escrito el libro “54 consejos y medio para un matrimonio feliz”. Ella observa con asombro como el divorcio se está expandiendo como una epidemia en el entorno de sus amistades y se pregunta a qué se debe.

    Con su humor propio va exponiendo diversas situaciones a las que añade datos estadísticos y estudios científicos de todo tipo. No se puede decir que sea un libro de un análisis profundo pero sí es muy ameno. Lo he leído, pues ya comenté en Diario de Mallorca su anterior libro sobre su traslado con toda la familia durante un año a Estados Unidos y tenía curiosidad por conocer los consejos que nos ofrece en su nueva obra. Durante su lectura he caído en la cuenta de que estaba dirigido a mujeres, lo que no me ha impedido terminarlo. Más tarde me he enterado de que el 75 por ciento de los divorcios en Alemania son presentados a iniciativa de las mujeres (lo que no quiere decir que ellas tengan la culpa). También he podido conocer que la probabilidad de un divorcio es mayor si el que tiene que viajar por motivos profesionales no es el padre, sino la madre.

    El divorcio un tema lamentablemente actual y ya es casualidad que haya salido publicado este libro coincidiendo con el texto Amoris Laetitia del Papa Francisco sobre el matrimonio, con motivo del Sínodo de Obispos de la Iglesia Católica. Los puntos de vista de Kessler son más bien seculares y poco religiosos. Se nota que ha tenido una formación católica aunque ella misma no está casada por la Iglesia. En este sentido, me parece muy interesante lo que escriben aquellos que también defienden la institución del matrimonio, pero argumentándolo desde otros ángulos.

    En uno de los capítulos Kessler escribe: “Hay investigaciones que verdaderamente demuestran que los matrimonios no sólo son más sanos, sino que son más felices y están más satisfechos que los que no se casan y que esa felicidad y esa satisfacción hacen que el matrimonio sea más duradero. Eso prolonga la vida de los maridos unos 7 años y la fecha del fallecimiento de las mujeres se retrasa unos dos años”.

    Una de las conclusiones que saca Kessler es que con la sociedad del bienestar nunca antes habíamos tenido tanto tiempo para ocuparnos de cosas banales. En efecto, todo lo que distrae de lo esencial, lo que nos hace perder el tiempo, debilita nuestra comunicación, que es el desafío número uno en el matrimonio: hablar de lo que verdaderamente importa.

  • Una joven alemana se acerca a los intocables de la India

    u1_978-3-8105-0403-6.jpgStella Deetjen, una joven alemana con óptimas perspectivas de futuro, hizo a los 24 años un viaje a Benarés (India), ciudad sagrada para los hindúes y lugar de baños rituales en el río Ganges. En una de sus visitas a la orilla de este río se percató de cómo un grupo de leprosos eran obligados a subir a un camión para ser deportados a un lugar desconocido. En un arrebato de valor se subió a ese camión, provocando un gran desconcierto. Ella ya había aprendido a no despreciar a los leprosos, sobre todo desde el momento en el que uno se le acercó para ofrecerle su ayuda.

    Este es el comienzo de la gran aventura de Stella que ha plasmado ahora en un libro con el título “Intocables”. En 380 páginas cuenta con un gran suspense cómo ha sido su vida en la India, donde ha creado ambulatorios móviles para paliar infecciones entre los más pobres y donde ha fundado la asociación Back to Life. Su libro describe la vida de los leprosos y de los mendigos en las orillas del Ganges (donde ella incluso duerme en un pequeño barco). Sorprende la valentía de Stella que en lugar de tener una vida acomodada y sin problemas de salud optó por estar acompañada de infinidad de microbios, pero es muy feliz. Stella también hizo un viaje para conocer a Santa Teresa de Calcuta a la que le pidió una bendición para su tarea.

    En este libro también se refleja la situación de la mujer en la India: “Una mujer no decide nada sola. El único responsable es el varón. Trabaja en el campo, se ocupa del hogar, da a luz a los hijos (mejor si son varones) y se ocupa de que haya agua y comida, de que la cabaña esté limpia y que el ganado esté bien atendido. No toma ni una sola decisión en su vida, tampoco si desea un embarazo y cuántos hijos quiere tener”. Stella también cuenta que la sombra de un brahmán no puede caer sobre un leproso. Además, detalla su shock cuando regresó una temporada a Alemania, en donde los grifos vierten agua potable, los hospitales están llenos de medicinas para la población pero, sin embargo, se ven muchas caras tristes.

    Pronto tendré la oportunidad de conocer a Stella. La he invitado a realizar una lectura de su libro, que me ha impactado. Su experiencia es una terapia de shock positiva para un mundo que vive en la sobreabundancia. No se trata de hacer siempre cosas tan extraordinarias como Stella pero si de que todos valoremos más lo que tenemos. Y la importancia de sonreír con más frecuencia.

  • Mi hoja de papel

    thumb_IMG_0946_1024.jpgEs cierto, hace poco pude producir a mano mi primera hoja de papel. Existe documentación gráfica que da buena fe de ello. Con esa hoja haré algo que no hago desde hace meses: escribir una carta con pluma que enviaré a mis padres y hermanos, para que puedan conservarla.

    Con un grupo de empresarios visité una de las más antiguas fábricas de papel de Alemania y posiblemente de Europa. Se trata de la empresa Gmund, fundada en 1829 y situada cerca del bonito lago Tegernsee. Allí se produce un papel de alta calidad que se envía a más de 80 países. Los sobres dorados que se utilizan en la entrega de los Oscar se producen ahí. Como nos explicó el dueño, Florian Kohler, sucesor de la familia propietaria, se trata de comunicación: los mensajes importantes requieren de un buen papel.

    Y mi hoja de papel la produje introduciendo verticalmente un tamiz en una palangana con la pulpa líquida de papel. Posteriormente, al elevarlo despacio se fija y luego se presiona para dejarlo secar.

    Lo asombroso de esta empresa con 80 empleados es que la maquinaria es de 1886 y sigue funcionando, con una producción de 4.400 toneladas de papel al año. La logística de producción y almacenamiento del papel no es trivial. Por otro lado, también cuenta con múltiples presas para imprimir escudos y otros símbolos en el papel. En Gmund se produce papel de una densidad entre los 80 g/m2 y los 500 g/m2., lo que permite obtener alrededor de 100.000 variaciones en su producción. Además cumplen las normativas más exigentes en relación a la protección del medio ambiente. La fábrica se abastece del agua de un río cercano que es fuente de agua potable para la cuidad de Munich.

    Uno de los puestos de trabajo que más me llamó la atención en esta empresa fue el de control de calidad, que logra que se revise hoja por hoja todo lo que sale de la fábrica. Uno podría pensar que se trata de un trabajo aparentemente monótono pero sin embargo allí se transmite una gran pasión por el buen hacer artesano.

    Esta experiencia me ha llevado a apreciar más el papel y sobre todo me ha permitido ser consciente de la importancia de tener un buen soporte y de lo que es poder contar con un buen vehículo para un buen mensaje.

  • Violencia en Munich en la era del smartphone

    834977830-nach-schiesserei-muenchen-X0eFFQeXxa7.jpgNo me olvidaré nunca del 22 de julio que viví en Munich. Acababa de tomar algo con un amigo en el conocido barrio de Schwabing. Cruzaba andando el Englischer Garten cuando al mirar mi móvil antes de llegar a casa hacia las 7 de la tarde leo: tiros en un almacén de Munich. La llamada de emergencia fue a las 17.48.

    A partir de ese momento empiezo a notar las sirenas de policía en toda la cuidad. De hecho 2.300 policías, también de zonas vecinas y de Austria, fueron movilizados. Me empiezan a llegar mensajes de amigos. Pongo un Whatsapp a mis padres y hermanos para que sepan que no me ha ocurrido nada. Y me entero de que una conocida trabaja en el recinto del asalto y todavía sigue ahí atrapada, hasta que se aclare qué ha ocurrido.

    La policía se comunica con los medios y con la población a través de Twitter con mucha calma, acierto y aplomo. Piden a la población que se quede en sus casas y paralizan la circulación pública en metro y autobús. Los trenes no llegan a Munich. Miles de llamadas al 110, algunos dando pistas falsas al confundir coches civiles de la policía con posibles asaltantes. Entre la población se corre el rumor de que hay tiros en el Karlsplatz y cientos de personas se ponen a correr hacia el Marienplatz. Cunde el pánico en algunas zonas. Me llega incluso un mensaje de que el asaltante pretende tomar el ayuntamiento, una tesis absurda que no ocurrió. Al estar interrumpido el tráfico público muchos no tienen más remedio que meterse en un hotel. La policía luego no les deja salir. Munich se convierte en una ciudad fantasma. La gente andando por la calle sin coches que circulen. Se oyen las campanas de una iglesia.

    Me preguntan por SMS desde Italia qué está ocurriendo en Munich y me escriben que ha sido un refugiado político. Les contesto que eso es una especulación y que es demasiado pronto para afirmar que sea cierto.

    En una hora un psicópata consigue colapsar y paralizar completamente la cuidad de Munich. Y yo mientras tanto rezo, pues me parece que no puedo hacer nada más. Trágica la muerte de varios menores de edad en el quinto aniversario de los asesinatos perpetrados por Breivik en Noruega.

    Con el smartphone la violencia cobra una nueva dimensión. La especulación y confusión se amplifica y se distorsiona la realidad. Después de los recientes atentados en París, Bruselas y Niza (y de que un loco perpetrara un asalto en un tren de Würzburg con un hacha y un cuchillo cuatro días antes) se entiende que la policía estuviera muy atenta. La situación geopolítica de Europa vuelve a ser inestable como lo fue en la guerra fría. Esperemos que no haya más imitadores de sucesos tan tristes como estos.

  • Una familia en el aire

    csm_152005_Ott_Papst_Ott_8d4eb18a09.jpg“Soy su comandante, Martin Ott, en su vuelo a Roma… saludo especialmente a los niños en este viaje“. Me quedé muy sorprendido. No sólo porque es la primera vez que oía a un piloto saludar explícitamente a los niños en un vuelo, sino porque ya había leído algo sobre esta persona, un alemán muy culto, padre de una familia de 7 hijos y testigo de lecciones magistrales del Cardenal Ratzinger. Se trataba ni más ni menos del comandante que pilotó al Papa dos veces desde Alemania a Roma. Una vez desde Munich y otra desde Berlín. Cuando el Papa viaja a un país, parte con Alitalia y regresa con la compañía aérea del país del que procede.

    La compañía alemana Lufthansa fue acertada al elegir a Martin Ott. Al descender del avión felicité al piloto por sus palabras para los niños. Me dijo que le resultaba lo más natural del mundo. Le pregunté si era miembro de la Federación Alemana de Familias Numerosas y luego le dije que sabía que era el piloto del Papa y se quedó muy asombrado de que lo supiera.

    A los pocos meses me ha tocado viajar a Barcelona. A la altura de mi asiento estaba una azafata que me dijo que me había reservado un lugar para dejar mi equipaje de mano. Me sorprendió. Me fijé por casualidad en su nombre en el broche del uniforme y leí “M. Ott” y me dije: no puede ser. Me atreví a saludarla y le comenté que conocí hace poco a un piloto también de apellido Ott y me dijo: “es mi padre”. No me lo podía creer. Hablamos de su padre y de su familia de 7 hermanos y me mostró una foto, y yo le enseñé la mía con mis 4 hermanos. Me contó que su hermano es copiloto y que ella también lo quiere ser y que está en lista de espera. Me dijo que le ha tocado viajar varias veces como azafata en el avión que pilotaba su padre y que les encanta a los dos hacerlo. De hecho, por veteranía, el padre lo solicita con frecuencia. “Solo nos separa la puerta de la cabina”, afirmó.

    Me contó que cuando a su padre le preguntaron si quería pilotar al Papa, tuvo la amabilidad de preguntar antes a la familia su opinión. Obviamente le animaron.

    Es siempre agradable encontrar a personas que aman su profesión y que transmiten alegría en su trabajo, que saben que están prestando un servicio a las personas y que trascienden llegando al alma.

    Anuncié a la simpática azafata este artículo sobre su familia y ya es curioso que salga publicado apenas una semana más tarde de haberla conocido y un mes más tarde de haber conocido a su padre. Lo leerán.