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Divagaciones de un mallorquín - Page 4

  • Viaje hacia uno mismo

    siliconWahnsinn-630x353.jpgHay personas que necesitan hacer un largo viaje para encontrarse a sí mismas o para empezar a descubrirse. Este es el caso de Katja Kessler, un personaje interesante del mundo de la publicidad en Alemania. Aunque de profesión dentista, es más conocida por ser madre de cuatro hijos y aún más por ser esposa de Kai Diekmann, famoso redactor-jefe del periódico BILD, el de mayor tirada en Alemania y conocido por marcar las pautas del debate público.

    No es el primer libro de Kessler, de hecho ya escribió uno sobre la maternidad Herztöne, Das Mami Buch (sonidos de corazón, el libro de mamá), uno de los más leídos sobre el tema. Ahora nos sorprende con un libro sobre lo que ha supuesto trasladarse durante un año con toda la familia a Silicon Valley en California y así titula a su libro Silicon Wahnsinn (la locura de silicona). El libro está lleno de un sentido común aplastante, escrito con mucho sentido del humor: “un trabajo tan estresante como el de una madre no lo quiere ningún hombre”, “la buena educación es aquella en la que no intentas hacer todo perfectamente” o “encontrar el cable de recarga” son pequeñas muestras del lenguaje que utiliza.

    Mientras que su marido investiga sobre el futuro de los medios de comunicación y se acuesta y se levanta con Twitter y Facebook, ella intenta enseñar el uso moderado del Ipad a sus hijos. Ya que asombrosamente habían optado por tener viviendas separadas  (la madre con los hijos y el padre con los colegas), llega un momento en el que a Katja Kessler se le hace patente lo absurdo de la situación. Todo ello desemboca en una crisis matrimonial durante su estancia en California que consiguen superar con un viaje familiar a Nueva York y a Nicaragua. En una de las escenas retrospectivas que contiene el libro, nos sorprende contándonos su accidente en bicicleta en Mallorca del que ella, embarazada en el octavo mes, y su nacsiturus consiguen salir ilesos.

    Se trata de una de esas mujeres incombustibles, aparentemente “todo terreno”, ahora bien, muy consciente, a su manera, de la complementariedad de la mujer y del marido en la familia y en la educación de los hijos.

    Me atrevería a hacer una apuesta de que la vi un día en un Mini conduciendo por una zona cercana a la sede del Gobierno en Berlín. Hoy es más fácil dar con ella en Facebook o en algunas de las lecturas de la gira con la que promueve su libro por toda Alemania, que ha alcanzado un buen puesto en la lista de Bestsellers del Spiegel.

  • ¿Aeropuerto made in Germany?

    madeingermany.jpgNo cabe duda que el calificativo “made in Germany” siempre ha sido sinónimo de calidad. Un nuevo fenómeno ha aparecido en Alemania: la construcción de grandes proyectos de obra pública con muchos problemas a la hora de su ejecución. El más emblemático fue la resconstrucción de la estación de ferrocarril de Stuttgart. Hoy es una “estación cabeza”, es decir, los trenes no pueden atravesarla sino que entran y salen en direcciones opuestas. Se planificó hacer un tramo subterráneo que permitiera el paso a trenes de alta velocidad, sin tener que cambiar de dirección y con una nueva traza al aeropuerto de la cuidad. Poco antes de comenzar las obras los ciudadanos empezaron a protestar bloqueando la estación. La policía tuvo que intervenir en varias ocasiones para que las protestas no interrumpieran el tráfico. Incluso fue necesario nombrar un comité que acordó llevar a cabo una encuesta popular que decidiera sobre la oportunidad de esas obras. El resultado fue que continuaran adelante.

     

    Un problema similar se está dando en Berlín. Esta cuidad tiene tres aeropuertos. Se decidió cerrar uno, Tempelhof, a pesar de las protestas de la población que le tenía gran cariño por haber jugado un gran papel durante la Guerra Fría y la separación del Muro. También se decidió cerrar el aeropuerto Tegel una vez esté terminado el nuevo aeropuerto, que era pequeño y práctico. El nuevo aeropuerto tendrá las siglas BER. El problema consiste en que los ejecutores del projecto se mueven en la mentalidad del pasado comunista. Según fuentes bien informadas, al asignar la zona del nuevo aeropuerto algunos hicieron el negocio de su vida comprando el terreno correspondiente con antelación, para venderlo posteriormente muy caro. Más adelante se asignó la planificación a la oficina urbana correspondiente a la zona. Ésta, en vez de convocar un concurso, decidió encargarse de la construcción aumentando la plantilla de la manera correspondiente. El resultado es que a la hora de supervisar la construcción se vió que el edificio no cumplía los requesitos de protección de incendios y que, por lo tanto, había que revisar o rehacer la construcción de nuevo con los retrasos correspondientes que conllevan. En definitiva, Alemania aparece como un país incapaz de hacer proyectos de gran envergadura en su propio territorio, con la correspondiente pérdida de prestigio interior y exterior. Como escuché personalmente decir hace poco al gerente Hartmut Mehdorn: “un jóven ingeniero no puede poner en su currículum que trabaja para nuestro aeropuerto porque corre el riesgo de no encontrar trabajo en el futuro”.

     

    No cabe duda de que Alemania es un país con muchos recursos y con posibilidades de superación, pero la realidad alemana no deja de ser compleja en un mundo en el que el número de factores de éxito va en aumento y son muy variados.

  • Ludwig II de Baviera

    Ludwig II.jpeg¿Cuántos mallorquines habrá que pasen sus vacaciones en la Alta Baviera? Yo lo hago con frecuencia. Es un lugar precioso y por ese motivo se dice que Baviera "God’s own country”.

    Garmisch, Oberammergau o la Wieskirche son lugares emblemáticos de esta zona. Otro personaje con el que nos topamos continuamente es el rey Ludwig II (Luis II) de Baviera. Nació en 1845 y murió de forma misteriosa en 1886. El pueblo le llamaba el Märchenkönig (el rey encantado), conocido por promover los castillos de Neuschwanstein (en el que se basó Walt Disney en Disneylandia), Linderhof y Herrenchiemsee.

    El nombre de Luis le proviene de su admiración por Francia y los reyes Luis el Santo y Luis XIV. Era propio de la época que los príncipes en su infancia tuviesen poco trato con sus padres, los reyes. Desarrolló en su juventud una pasión por el arte de la construcción, la literatura y la música wagneriana. Más adelante apoyó a Wagner económicamente y desde 1872 escuchaba los conciertos que tenían lugar para él sólo.

    Tomó posesión del trono a los 18 años y su altura, poco común para la época, de 1,93 m le hacía destacar de un modo natural. Se vio involucrado en la guerra contra Prusia, pero al tener poco interés militar, la dejó en manos de sus ministros. Prefería afincarse en sus castillos y se dejaba traer las actas de gobierno para firmarlas. Dominaba la ciencia de la economía y del derecho Iglesia-Estado.

    Tuvo un gran interés por la técnica y fundó la Universidad Técnica de Munich. En sus castillos había calefacción central, construcciones de acero, teléfono, ascensores y debido a su impulso se creó por primera vez el color índigo.

    Su salud psíquica no parece haber sido estable, incluso se llegó a decretar su incapacidad. Ludwig II es una figura del todo romántica y que da pie a todo tipo de especulación.

    Sea como sea, es imposible moverse por la Alta Baviera sin toparse con su imagen en las tiendas y en los restaurantes. Doy fe.

  • Angela Merkel y el fútbol

    Merkel fussball.jpgNo hay Jefe de Estado que se le ocurra no asistir a la final del Mundial de fútbol si su nación es candidata al título. Así lo hizo Angela Merkel en la final contra Argentina, acudiendo a Brasil en compañía del Presidente de la República, Joachim Gauck.

    Es más, la Canciller no tuvo ninguna pega en bajar a los vestuarios tras el partido y dejarse fotografiar con los jugadores sudorosos. Siempre me he preguntado de dónde le viene a la Canciller Merkel esa facilidad para acercarse a las personas.

    Y obtuve la respuesta durante una charla de una periodista con estudiantes que organicé hace poco. Le pregunté cuál era el mejor recuerdo que tenía de su profesión. Me dijo que nunca se había hecho esa pregunta, pero sí nos comentó que guardaba un agradable recuerdo de un viaje en helicóptero que hizo con Angela Merkel a una ciudad del Este de Alemania, cuando todavía era Ministra de la Familia y Helmuth Kohl le llamaba "mein Mädchen" (mi chica). La periodista hizo aquel viaje porque le interesaba más que nada el helicóptero, tenía poco interés en la persona de Angela Merkel. Pero todo cambió cuando fue testigo del encuentro de la ministra con jóvenes neonazis en el que pudo contemplar como Merkel fue escuchándoles y aconsejándoles de un modo muy acertado. Lo mismo hizo con un grupo de jóvenes comunistas con los que también supo ser una gran interlocutora. La conclusión que aquel día sacó la periodista sobre Merkel es que estaba dotada de una gran capacidad para el diálogo y que, por lo tanto, para ella fue absolutamente normal dirigirse a los vestuarios de los jugadores después de la final del Mundial y hacerse fotos con ellos.

    Tampoco sorprenden los besos y abrazos con los jugadores en la entrega de medallas, ni que la Canciller alemana hiciera declaraciones públicas con carácter de relevancia nacional sobre la reciente dimisión de Philipp Lahm, capitán de la selección, diciendo: "Ser campeones del mundo es seguro un logro del equipo, pero el capitán también tiene algo que ver con ello. Le transmito mi gran respeto por lo que ha hecho por la selección nacional".

    Alemania ha vuelto a la normalidad después del Mundial, como si no hubiera tenido lugar. Quizá todo lo contrario de lo sucedido en algunos países donde la identificación del fútbol con el destino nacional es extrema, o una derrota puede llegar incluso a la tragedia de tener que sufrir algaradas callejeras con víctimas mortales. En este sentido, conviene seguir actuando con prudencia. Sólo es fútbol.

  • Camposanto Teutónico

    HIRES_002047CampoSantoTeutonico14062004.jpgYa que dentro de pocas horas me dispongo a coger un avión a Roma y ante la pregunta sobre qué escribir esta vez, se me ha ocurrido el oasis alemán dentro de Roma y concretamente dentro del Vaticano: el camposanto teutónico. Es una buena prueba de la atracción que ejerce Roma sobre los alemanes. También es legendaria la descripción de Goethe de sus viajes a Roma entre 1786 y 1788, que han dado lugar a visitas turísticas a Roma según su trayecto.

     

     

    Esta institución comprende una hermandad de la Madre Dolorosa -adjunta al cementerio de los alemanes y los flamencos y que es propietaria del complejo-, una residencia de sacerdotes ("Collegio Teutónico") y el Instituto romano de la sociedad arqueológica e histórica Görres (Görres Gesellschaft), con sus archivos correspondientes.

     

     

    Su origen se remonta probablemente a los tiempos del emperador Carlomagno, que en su visita a Roma en el año 799 fue saludado por los habitantes francos, sajones, frisios y langobardos. En el año 1454 se constituyó una hermandad a la que le fue transferida la propiedad y que se ocupó del cementerio y construyó además la iglesia que fue consagrada en 1500 y restaurada en 1974-76. Entre las tareas de la hermandad se encuentran la de poner a disposición de la comunidad alemana la iglesia, donde se celebra cada domingo la Misa a las 9.00 en alemán, y la de custodiar el cementerio en el que pueden ser enterrados sus miembros y los de algunas instituciones y ordenes religiosas con derecho a un sepulcro. El cementerio se puede considerar como una verdadera joya romana y debido a su sombra y a su vegetación como un verdadero oasis. Estaba destinado a ser el lugar de entierro de peregrinos del Imperio Sacro Germánico. Se conserva el nombre de más de 1400 personas que han sido enterradas ahí, como el escritor Stefan Andres, la hermana Pascalina Lehnert, la encagarda del servicio doméstico del Papa Pio XII o la Princesa Carolyne zu Sayn-Wittgenstein, compañera del compositor Franz Liszt. Es un lugar de descanso para colaboradores alemanes de la curia vaticana, entre otros el antiguo Presidente de la Congragación de la Fe, el cardenal Joseph Ratzinger, que solía celebrar la Misa en la iglesia del complejo los jueves antes de ser elegido Papa.

     

     

    El criterio de entrada en la hermandad no es la nacionalidad sino la lengua matera, que debe ser alemana. Se puede visitar el cementerio de 9 a 12. Para asitir a la Misa hay que dirigirse en alemán a un Guardia Suizo, para que éste permita el acceso al recinto que está dentro del territorio vaticano, aunque es curiosamente zona extraterritorial.

     

     

    Ya faltan pocas horas y el sábado también buscaré en el camposanto teutónico la sombra de un árbol para protegerme del sol romano.

     

  • El arbol de mayo

    MaiBaum.jpgEl que da un paseo por la cuidad o incluso por un pueblo remoto de Alemania el primer día del mes de mayo se lleva una sorpresa al ver abedules ornamentados con tiras de papel de varios colores en los balcones o en las ventanas de muchas casas. Uno se pregunta, quién y cómo se han colocado.

     

     

    Es una muestra de audacia que tienen muchos Quijotes con sus Dulcineas. En ese caso se trata de Quijotes jóvenes que como paso primero van al bosque a conseguirse tal arbol, si es necesario con la ayuda de un tractor. Luego, después de tomarse unas cervezas con sus amigos, se deplazan con bicicletas o con coches y se las ingenian para subir con una escalera el arbol a la altura de la ventana o del balcón. La operanción no es poco arriesgada y basta darse un traspies para partirse las narices o algo más.

     

     

    Este año he visto incluso puestos de venta de abedules de mayo en el bosque de Colonia, lo cual desconocía y por la noche, al regresar de una tertulia con unos amigos vi a varios grupos de jóvenes en bicicleta o a pie ingeniándoselas para transportar el dichoso arbol. Unos espabildados han puesto un servicio de transporte de abedules, como comentaba un periódico de Colonia al día siguente. Claro, eso es, trampa. Como también es trampa que un chico compre más de un arbol. Solo se coloca uno...

     

     

    El que consigue el objetivo probablemente acumule puntos con su Dulcinea pero también corre el riesgo de perderla para siempre no solo porque arriesga su salud, sino también, si ocurre algún daño en la casa del futuro suegro, por ejemplo, si el atrevido se agarra a una tubería de agua de lluvia y por un descuidado se la carga.

     

     

    Me parece esta una bonita y atrevida manera de demostar que uno está enamorado. La parte intrigante del asunto es si la Dulcinea sabe o no quién es su Quijote. Pienso que habrá muchas Dulcineas que no pegan ojo en toda la noche del 30 de abril al 1 de mayo. Peor claro, con el tragín la despiertan.

     

     

    No se si con los avances de la emancipación habra chicas que coloquen abedules a sus futuros novios. La versión que yo conozco es unívoca y más bien de caracter masculino. Me parece bien que sea así. Desconozco y no he investigado el origen de esta tradición, que tiene un sabor más bien primitivo al hacer entroncar la naturaleza con el futuro comienzo de la vida.

     

     

    La verdad es que cuando lo vi por primera vez, me dejó bastante sorprendido y un poco admirado de mis queridos alemanes.

     

  • El bosque alemán

    wald.jpgPara un mallorquín acostumbrado al pino y como mucho a la palmera llama la atención la frondosidad del bosque alemán nada más llegar a este país. Para empezar, el cambio de las estaciones del año es más acentuado y se nota al variar el color de las hojas de los árboles.

     

     

    El paseo por el bosque es parte de la identidad y de la nostalgia de la sociedad alemana, que incluso se manifiesta en que muchos cementerios son parques naturales, e incluso últimamente se han abierto cementerios en el bosque.

     

     

    La "selva negra" es una conocida zona de Alemania en la que la densidad de los árboles es tal, que apenas llega la luz al suelo y de ahí viene el nombre. El "Waldsterben" (el fallecimiento del bosque) fue uno de los puntos de partida del movimiento ecologista y del partido verde. Otro entorno natural destacado son las bellas laderas de bosque del Rhin en las que se asoma de vez en cuando un castillo.

     

     

    El bosque tiene también su papel en la literatura alemana. Son conocidos los textos de Heinrich Heine o de Joseph von Eichendorff, y también los cuentos de los hermanos Grimm están llenos de escenas en el bosque. Esta identificación con el bosque fue incluso turbada y usada con intencionalidad por la ideología nazi.

     

     

    Recuerdo también que al llegar a Alemania tenía en la memoria alguna que otra imagen de películas de la II Guerra Mundial. En efecto, la batalla en el Hürtgenwald, cerca de Aachen, fue especialmente sangrienta y su recuerdo perdura en los textos de Ernest Hemmingway y de Heinrich Böll.

     

     

    El bosque es un lugar de encuentro social, de fiestas, de manifestaciones y también incluso de procesiones. Un día haciendo jogging vi acercarse en el bosque una pequeña procesión parroquial del Corpus Christi. Alguno de los feligreses se sorprendió al ver que me paré y me arrodillé en el suelo de tierra al paso de la procesión.

     

     

    El paseo por el bosque es la unidad del alemán con la naturaleza y llama la atención el esmero con el que se cuidan. Algunos de estos bosques se encuentran en el centro de la cuidad. Un ejemplo es el Englischer Garten en Munich, que era una antigua zona de caza de la aristocracia y que con el paso del tiempo pasó a pertencer a la cuidad. Igualmente Berlín y Colonia cuentan con grandes bosques que dan un especial toque a estas cuidades haciéndolas parecer menos urbanas.

     

     

    Por esto también vale la pena conocer Alemania desde esta perspectiva de la naturaleza.

     

  • Conversar en el tranvía

     

    conversar.jpgLo más habitual al subir a un tranvía en Europa – y más si hay mayoría de gente joven – es verles con sus smartphone – dale que te pego – tecleando en el whatsapp, facebook, sms, etc. Otros tienen sus auriculares puestos y escuchan música. Antes los auriculares eran pequeños, ahora cuanto más grandes y visibles, mejor. La cuestión es no hablar o mostrar interés por el vecino. Como si no exitiera, como si fuera invisible. Es una nueva forma del pasotismo.

     

     

    En los países nórdicos la tendencia a no conversar – a hacerse el sueco – en el transporte público es mayor. Colonia es conocida por su toque romano, como dice su nombre. Hace un mes me subí a un tranvía y vi un sitio libre donde había tres chicas universitarias elegantemente vestidas. Hace poco había estado en una conferencia en la que se habló de que los servicios psiquátricos de las unviversidades están llenos. Por lo visto, los estudiantes "sufren" bajo el "estrés" del facebook y las chicas adicionalmente bajo el "estrés" del shopping. Compran en internet continuamente. Además, parece costarles cada día más tomar decisiones y el sistema de bachelor y master les pone en el precipicio de la depresión.

     

     

    Volvamos a las tres estudiantes que conversaban animosamente y, de repente, una me dice muy respetuosamente con trato de usted: ¿Quiere contribuir a nuestra conversación? Y yo respondí: ¿Y de qué hablan? Hablamos de los motivos de la depresión, me contesta la chica de enfrente y me pregunta: ¿Por qué es tan frecuente la depresión?. Yo me acordé de la conferencia, desvié un poco el tema y le dije: Quizá hoy en día la gente joven piensa poco y reza poco. La chica de enfrente dijo: yo rezo cada día en la cama, soy hija de un pastor. Su compañera, que estaba a mi lado, se sorprendió y le dijo a su amiga: ¿sabes que yo soy atea? Yo le dije: atea o agnóstica, ¿atea científica que puede demostrar que Dios no existe? Ella contestó: no, creo que hay un poder superior. Yo dije: entiendo, si no sería usted (citando a Viktor Frankl) nada más que un proceso de oxidación, y continué diciendo: existen muchas cosas que no vemos, por ejemplo el amor y sí existen. Y aquí saltó su amiga de enfrente de nuevo diciendo: ese es precisamente su drama, que ella no cree en el amor.

     

     

    Esta conversación duró apenas cinco minutos. Llegó la segunda parada y empezó el movimento de la chicas para bajarse y recoger las bolsas que llevaban. Una de ellas contenía decentemente escondida una botella de litro de champán. Parece ser que se habían propuesto olvidar penas. Se despidieron educadamente de mí y me dijeron que les hubiera gustado seguir hablando conmigo.

     

     

    He contado esta conversación a varios amigos, incluso la he colgado en facebook en alemán y todos me dicen que una conversación así sólo es posible en Colonia, como si de Roma se tratase.

     

     

    La cuestión es que vale la pena conversar. Nunca se sabe cómo puede terminar el asunto. Es mucho más divertido que leer un libro, oir música o teclear en el smartphone hasta que sangren los dedos...

     

  • El voto familiar

     

    Familienwahlrecht.jpeg"Cuando yo tenía tu edad, era normal tener hijos. Cuando tú eras niña tocaban seis adultos por cada niño menor de 18 años y ahora ya son nueve. Nos habíamos instalado en una sociedad sin niños, pero ¿a qué precio?. Nos hemos convertido en una república de viejos en la que aquello que antes llamaban sociedad de bienestar ha disminuido con gran rapidez. El crecimiento económico, según la definición de 2011 ya no existe, porque faltan los chicos".

     

     

    Así, con una carta ficticia de Renate Schmidt, antigua ministra federal de la Familia, a su nieta comienza el libro "Lasst unsere Kinder wählen" (Dejad que nuestros hijos voten) en el que rompe una lanza por el voto familiar.

     

     

    Renate Schmidt reclama la necesidad de un lobby por los intereses de los niños. Es patente que el sistema de pensiones se está desintegrando. Hoy viven en Alemania 20 millones de pensionistas. En el 2030 serán aproximadamente siete millones más, pero cuatro millones menos de contribuidores fiscales. Cualquier medida económica basada en la acumulación de la deuda que los adultos hoy deciden desplaza la carga en sus hijos y en sus nietos.

     

     

    Una democracia basada en el dictado de los pensionistas supone un freno en la inversión para el futuro. Si se mantuviera la proporción de la inversión en Educación y Ciencia existente en 1975, hoy deberían gastarse 35.000 millones más que en la actualidad.

     

     

    El derecho a elección desde el nacimiento fue promovido a partir de los años 70 por el catedrático Konrad Löw de Bayreuth. El Bundestag trabajó en 2004, 2005 y en 2009 propuestas de ley al respecto. 50 diputados de todos los partidos presentaron propuestas con el título "Atreverse a más democracia – por un derecho al voto desde el nacimiento" y "Dar una voz al futuro – por un derecho al voto desde el nacimiento".

     

     

    Existen tres formas de voto. La primera: ejecer el derecho de voto directamente pero sólo en el caso de estar registrado en el censo electoral. La segunda: El derecho de voto es ejercido por los padres mientras los hijos sean menores de edad. El tercero es una mezcla de los dos primeros: El derecho a voto es ejercido por los padres hasta el momento en el que los hijos se dan de alta en el censo electoral.

     

     

    El derecho al voto ha sido otorgado al pueblo. Pero ¿quién es el pueblo? ¿Quién tiene la madurez para saber votar? Son cuestiones jurídicas que no son fáciles de resolver a primera vista. Habrá que dejar pasar el tiempo para ver cómo aumenta la agudez del problema en la sociedad y cómo se va resolviendo. En cualquier caso, Renate Schmidt, - también voz activa en la Federación Alemana de las Familias - ha abierto de nuevo el debate con su libro.

     

  • Vivir con una discapacidad

     

    Lotta.jpg

    Siempre es llamativo ver al ministro de Finanzas del Gobierno alemán, Wolfgang Schäuble, moverse con soltura en su silla de ruedas sin que esto haya supuesto que dejara de ser uno de los ministros de Kohl y de Merkel durante muchísimos años. Recuerdo el día en el que sufrió un atentado que le hizo perder la movilidad en las piernas. Sandra Roth, autora del libro "Lotta Wündertütte" (Lotta, bolsa de sorpresas) cita a Schäuble en su libro, ya que dijo: "La diferencia entre los discapacitados y los que no los son es que yo sé que lo soy, pero ellos no".

     

    Sandra Roth es una joven periodista que vive en mi barrio y que el pasado mes de agosto publicó un libro sobre su vida con su marido, su hijo y su hija, a la que le descubrieron en el noveno mes de embarazo una malformación circulatoria en el cerebro que creaba una especie de "cortocircuito" entre una vena y una arteria. Esa situación generaba, ya antes de nacer, una falta de riego sanguíneo en el cerebro del bebé y una sobrecarga en su corazón.

    Desde el momento del fatal diagnóstico hasta hoy han vivido una vida llena de incertudumbre, con muchas operaciones del bebé muy arriesgadas y la manifestación de una parálisis cerebral, una imposibilidad de andar y de ver, además de frecuentes ataques epilépticos.

    La autora no hubiera descartado un aborto si se llega a enterar antes. Dadas las circunstancias, ella y su marido decidieron no interrumpir la vida de su hija – no se veían con tal autoridad – y este es precisamente el hilo rojo de todo el libro. Lotta (nombre ficticio de la hija) todavía vive hoy gracias al amor incondicional de sus padres y a pesar de todos los inconvenientes que han tenido que sufrir. De hecho, el libro –que espero podamos leer en castellano algún día– es el perfecto guión para una película. Me ha recordado al largometraje "El aceite de la vida", en el que destaca la actuación de la actriz Susan Sarandon y en el que el padre le dice a su hijo enfermo: "No me ve, ni me oye, pero es mi hijo".

    La autora decribe en los diálogos del libro las reacciones de amigos y de desconocidos ante la discapacidad de Lotta. Son reacciones comprensibles que se mueven entre el no querer mirar a la hija y comentarios de lamento que no ayudan a nadie. El libro cuenta magistralmente los momentos de tensión e incertidumbre que ha vivido y sigue viviendo esta familia, que tiene la valentía de compartir lo vivido con nosotros en un momento en el que la sociedad debate sobre la legalidad de eliminar embriones (es decir, personas) con malformaciones congénitas, o sobre la inclusión de niños minusválidos en la escolaridad ordinaria.

    El libro está lleno de humanidad y, a pesar de las muchas vicisitudes, no faltan momentos brillantes, luminosos y también de buen humor, como la primera sonrisa de Lotta, su primer atisbo de contestación a una frase o el momento en la que ella dice algo parecido a "¡Mamá!".