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Visto desde Alemania - Page 19

  • Grüss Gott

    medium_neuschwanstein_01_771.jpegCuando llamas por teléfono, cuando te cruzas con algún conocido en la calle o con algún desconocido en la montaña, la forma de saludarse en Baviera es decir “Grüss Gott”, que quiere decir “Dios te saluda” o “Saluda a Dios”, según se interprete. El que responde con “Guten Tag”, el saludo típico en Alemania, se autocalifica como persona poco identificada con Baviera.

    He pasado mis vacaciones, como en muchos otros años, durante el mes de septiembre en Baviera. Cuando me preguntan a dónde voy de vacaciones respondo, en broma, que soy uno de esos mallorquines que se quedan en Alemania y así caben más alemanes en Mallorca.

    Durante la estancia del Papa Benedicto XVI en su patria hemos sido testigos de una gran manifestación cultural de la zona, empezando por los trajes tiroleses, por las iglesias en las que ha estado y por los coros que han cantado durante las celebraciones litúrgicas, así como por las canciones corales que en algunas ocasiones cantaban grupos de niños para saludar al Papa.

    Munich celebra durante estos días la “Oktoberfest”. Es la fiesta de la cerveza, por la que pasan miles de personas diariamente. Pedir una cerveza equivale a que te traigan un litro que cuesta 5 euros. Si quieres beber menos, tienes que pedir un “Weizenbier” y entonces te traen medio litro de cerveza espesa. Menos de medio litro imposible. La cerveza, una buena salchica y el “Brezel”, el pan típico de Baviera, es todo un acontecimiento culinario. En su conjunto la fiesta bávara es espectacular. Muchas empresas tienen su caseta bajo una gigante carpa en la que invitan a sus clientes. Esa es la manera más fina de participar. El que vaya, que se prepare a salir con los oídos hinchados de música.

    Munich tiene mucho que ofrecer en turismo artístico y cultural, destaca su pinacoteca moderna y la antigua. Para los amigos de la técnica, como yo, que soy ingeniero, no hay nada mejor que el “Deutsches Museum” (http://www.deutsches-museum.de) en el que uno se puede pasar varios días viendo exposiciones sobre la historia de la aviación, de los trenes, de los instrumentos de música, de los puentes, de los coches, de las bicicletas, etc. En Munich destaca también la célula de resistencia alemana al nacionalsocialismo en torno al grupo de estudiantes llamados “La Rosa Blanca”, que actuaban desde la Universidad de Munich, en cuyo patio hay un museo que vale la pena visitar (www.weisse-rose-stiftung.de).

    Cerca de Munich están los Alpes y multitud de ciudades y pueblos con iglesias barrocas que vale la pena ver como Ettal, Ottobeuren o Wiesskirche. También merecen la pena castillos como los de Linderhof y Neuschwanstein (www.neuschwanstein.com). Éste último es el que ha inspirado a multitud de castillos en películas de Walt Disney. ¡Baviera vale la pena!

  • Benedicto XVI apuesta en Baviera por el diálogo entre las culturas

    medium_Papst_in_Bayern.5.jpgNo resulta fácil analizar cúal ha sido el punto más culminante del reciente viaje del Papa Benedicto XVI a su patria, Baviera. La visita a Munich, ciudad de la que fue obispo y donde celebró una Eucaristía en el recinto ferial, la visita al Santuario Mariano de Altötting -en el que se dedicó intensamente a saludar personalmente a muchas personas llamativamente jóvenes que le estaban esperando-, la Misa a las afueras de Ratisbona o la clase magistral en la Universidad de esa misma ciudad, de la que Él fue catedrático durante 8 años. O el día familiar con su hermano Georg, en el que pudieron rezar en ante la tumba de sus padres y de su hermana. Todo ha ocurrido en un marco de una gran cordialidad, distensión y alegría. El Papa ha estado varios días en su tierra y todos lo han podido ver de cerca o a través de la gran cobertura realizada por los medios de comunicación. También ha sido asombroso para los alemanes la capacidad física demostrada por un Papa de 79 años. Y además, todo hay que decirlo, las condiciones meteorológicas no han podido ser mejores, lo que no es fácil en Alemania.

     

    En la Eucaristía del día 10 en Munich, en la que pude participar personalmente, el Papa señaló que “las poblaciones de África y de Asia admiran nuestras capacidades técnicas y nuestra ciencia pero, al mismo tiempo, se asustan frente a un tipo de razón que excluye totalmente a Dios de la visión del hombre, considerando a ésta la forma más sublime de la razón, que hay que imponer también a sus culturas. La verdadera amenaza para su identidad no la ven en la fe cristiana, sino en el desprecio de Dios y en el cinismo de considerar a la falta de respeto por lo sagrado como un derecho de la libertad, convirtiendo la utilidad en criterio moral supremo para los futuros éxitos de la investigación”.

     

    “¡Este cinismo -exclamó- no es el tipo de tolerancia y de apertura cultural que esperan los pueblos y que deseamos todos! La tolerancia de la que tenemos necesidad urgente comprende el temor de Dios, el respeto de lo que para otros es sagrado. (...) Este sentido de respeto sólo puede ser regenerado en el mundo occidental si crece de nuevo la fe en Dios, si Dios está presente de nuevo en nosotros. Esta fe no la imponemos a nadie. (...) La fe solo se puede desarrollar en la libertad. Sin embargo, pedimos a los seres humanos que, en el ejercicio de su libertad, se abran a Dios, que lo busquen y lo escuchen”.

     

    Benedicto XVI aprovechó su clase magistral en la Universidad de Ratisbona para hablar del diálogo entre las culturas, término positivo en el que Él insiste en referencia al conocido y frecuentemente citado libro de Samuel Huntington “Clash of Civilizations”, escrito ahora hace diez años y que anticipó los conflictos actuales. La sensibilidad por el terrorismo islámico ha aumentado drásticamente en Alemania después del fallido intento de dos estudiantes libaneses, el pasado mes de julio, de colocar dos bombas en dos maletas en trenes de cercanías. Todo ello con la intención de que estallaran en la estación de Colonia. Los que vivimos en esa ciudad, como yo, no podemos imaginar aún el estrago que podría haber supuesto. El motivo que para ellos justificaba el intento, como alegaron tras su detención, fue que algunos medios de la prensa alemana habían publicado las caricaturas de Mahoma.

     

    Tras poner de relieve que “hay que reconocer sin reservas lo que es válido en el desarrollo moderno del espíritu”, el Papa dijo que también era necesario dominar las “amenazas que se derivan de las posibilidades del ser humano. Esto sólo es posible si razón y fe están unidas de un modo nuevo; si superamos la limitación de la razón a lo que es verificable en la experimentación, y abrimos a ella nuevamente toda su amplitud”.

     

    “Sólo de esta manera -añadió el Papa-, seremos capaces de un verdadero diálogo de las culturas y de las religiones -un diálogo del que tenemos una necesidad tan urgente-. En el mundo occidental domina la opinión de que sólo la razón positivista y las formas de filosofía que emergen de ella son universales. Pero las culturas profundamente religiosas del mundo ven precisamente en esta exclusión de lo divino, en la universalidad de la razón, un ataque a sus convicciones más íntimas”.

     

    Benedicto XVI terminó subrayando que “occidente está amenazado desde hace mucho tiempo por esta aversión contra los interrogantes fundamentales de su razón y, de este modo, solamente puede sufrir un gran daño. La valentía de abrirse a la amplitud de la razón, y no el rechazo de su grandeza, es el programa con el que una teología comprometida en la reflexión sobre la fe bíblica, entra en el debate del tiempo presente”.

     

    Cabe esperar – y de hecho ya ha comenzado dos días tras el discurso – un nuevo debate cultural e intelectual en Alemania y en el mundo después de esta feliz visita que ha sido muy bien acogida por muchos sectores de la sociedad, también por parte de los cristianos protestantes a los que se les oye ya decir que están orgullosos de este Papa.

     

    La reacción por parte de algunos países islámicos – y sabiendo que el próximo viaje del Papa está previsto a Turquía (un país que intenta entrar en la Unión Europea) – refleja y demuestra precisamente lo que Benedicto XVI ha querido criticar: la falta de una verdadera cultura del diálogo. La sala de prensa del Vaticano ha declarado: "Desde luego, no era intención del Santo Padre llevar a cabo un estudio profundo sobre la jihad y sobre el pensamiento musulmán en ese sentido, y tanto menos ofender la sensibilidad de los creyentes musulmanes. Al contrario, en los discursos del Santo Padre aparece con claridad la advertencia, dirigida a la cultura occidental, de que se evite "el desprecio de Dios y el cinismo que considera la irrisión de lo sagrado un derecho de la libertad", la justa consideración de la dimensión religiosa es efectivamente una premisa esencial para un diálogo fructuoso con las grandes culturas y religiones del mundo. Por lo tanto, queda clara la voluntad del Santo Padre de cultivar una actitud de respeto y diálogo hacia las otras religiones y culturas, evidentemente también hacia el Islam".

     

    Este debate nos obliga a dialogar pacíficamente con conocimiento de causa entre los dialogantes. Benedicto XVI se sabe en la tradición de Benedicto XV, el Papa que intentó evitar la I Guerra Mundial. Así como Juan Pablo II se dirigió al comunismo, Benedicto XVI pone su atención en el ateísmo y en el diálogo para conseguir lo que él, en su entrevista televisiva del pasado 5 de agosto, ha llamado “polifonía de las culturas”.

  • Alemanes ¿sin vacaciones?

    medium_Peer_Steinbruck.jpeg En la vida cotidiana de un alemán las vacaciones son sagradas, las planean con mucho adelanto (medio año) y más si se trata de unas vacaciones para toda la famila. Los trabajadores de cualquier empresa tienen que presentar las fechas de sus vacaciones a lo más tardar en marzo del año en curso. Si un alemán está de vacaciones es como si estuviera en la luna. Se supone que está ausente, aunque según el derecho laboral es posible requerir su regreso al trabajo si existe un motivo urgente y justificable. En definitiva, la preparación y la planificación de las vacaciones son, por lo tanto, todo un rito.

     

    A mitad de agosto, con motivo de los elevados costes del estado para la sanidad y para las ayudas durante el envejecimiento, el ministro federal de Hacienda, Peer Steinbrück, hizo unas declaraciones atrevidas (quizá en un momento de delirio y desesperación) en la revista “Hörzu” pidiendo a sus compatriotas que ahorren en sus gastos para el tiempo libre: “Para ahorrar para el futuro, podría ser necesario prescindir de un viaje de vacaciones”. ¡Casi se lo comen vivo! Al ministro le han acusado de cínico y también le han recordado que unas vacaciones contrubuyen a la salud y al crecimiento de la industria turística. La canciller Merkel ha tenido incluso que disculparse y ha calificado esas declaraciones como “poco acertadas”. El ministro se ha corregido declarando que la palabra “vacaciones” ha sido “errónea desde un punto de vista comunicativo”. Quizá sería conveniente que el Gobierno de las Islas Baleares también pida aclaraciones a Steinbrück, no vaya a ser que nos quedemos sin alemanes en las islas.

     

    La mayoría de los alemanes tienen 30 días de vacaciones al año, de los cuales 12 se dedican a un viaje. El alemán medio gasta un promedio de 833 euros por persona y por viaje. El 55,3 % de los alemanes mayores de 14 años hacen un viaje de vacaciones al año. Los que más viajan son las personas de la tercera edad, lo cual es consecuencia del desfase demográfico del país. Aunque prefieren viajar en el interior, el atractivo de un viaje al extranjero va en aumento. España es el destino número uno de los viajeros alemanes, seguida de Italia y Austria. El 37% de los turistas alemanes viajan en avión. Según la Federación Alemana de Agencias de Viajes, la industria del turismo alemán mueve 19.400 millones de euros al año y 73.600 personas trabajan para esta industria.

     

    El problema más grave del país es la baja tasa de natalidad y, por consiguiente, el bajo consumo y la baja producción interna. A la potencia europea le salva la exportación, pero Alemania sabe que está viviendo por encima de sus posibilidades. De momento, los políticos están poco decididos a tomar medidas drásticas como sería, por ejemplo, la reducción de impuestos por el nacimiento de cada niño y el voto familiar, es decir, que el voto de una familia valiera más que el voto de un individuo.

  • El prestigio del Premio Carlomagno

    medium_dom_ac.jpegUna de las instituciones civiles más nobles que tiene la antigua e histórica ciudad de Aquisgrán es el Premio Carlomagno (www.karlspreis.de). Aquisgrán no era más que ruinas cuando fue tomada como primera ciudad alemana por los aliados.

    Un comerciante, el Dr. Kurt Pfeiffer fundó un círculo cultural llamado “Corona Legentium Aquensis”, con el deseo de fomentar el diálogo entre políticos, científicos y personajes de la cultura de toda Europa. De ahí salió la idea de presentar a los ciudadanos de Aquisgrán, el 19 de diciembre de 1949, la idea del Premio Carlomagno cuyo fin fue definido del siguente modo: “El premio Carlomagno actúa hacia el futuro y conlleva consigo un deber de contenido sumamente ético. Se dirige, regenerado por una nueva fuerza, a la unificación de los pueblos europeos para defender los más altos valores humanos: la libertad, la humanidad y la paz, para ayudar a los pueblos oprimidos y marginados, y para asegurar el futuro de los hijos y de los nietos”. Carlomagno sería el nombre del premio. Fue aquel emperador que escogió Aquisgrán en el siglo VIII como su residencia palatina y así se construyó un puente entre el pasado y el futuro.

     El jurado que decide sobre el premiado lo forma el alcalde, el gerente del Ayuntamiento -que son dos tareas y dos personas distintas en Alemania-, el obispo de Aquisgrán y el rector de la Escuela Técnica Superior de Renania Westfalia de esta misma ciudad. El premio, que es en realidad de los ciudadanos, ­consiste en 5.000 euros, una medalla y un certificado. El galardón ya ha sido otrogado en 41 ocasiones. Entre los galardonados figuran: Alcide de Gasperi (1952), Konrad Adenauer (1954), Sir Wiston Churchil (1955), Robert Schuman (1958), Don Salvador de Madariaga (1973), El Rey Juan Carlos I (1982), Henry Kissinger (1987), François Mitterrand y Helmut Kohl (1988), Václav Havel (1991), Felipe González Máquez (1993), Tony Blair (1999), Bill Clinton (2000) y un premio extraordinario para Su Santidad Juan Pablo II (2004), que se otorgó excepcionalmente fuera de Aqusgrán: en el Vaticano.

    En las fechas en las que se entrega el premio la cuidad está galardonada. El día anterior la cuidad ofrece una cena a los invitados en el museo donde “nació” el premio. Los premiados asisten una misa solemne que se celebra en la ancestral catedral de Aquisgrán (del siglo VIII). A continuación se hace entrega del premio en la Sala de la Coronación del ayuntamiento. Se hacen tres discursos: uno del alcalde, otro (de alabanza: Laudatio) por parte de un invitado especial y el tercero, de agradecimiento, por el galardonado. Acuden antiguos premiados y si se le entrega a un Jefe de Estado, suelen acudir también varios Jefes de Estado de Europa. Recuerdo que con este motivo pude conversar brevemente con S.M. el Rey en 1991 en el hotel donde se alojaba y también pude felicitar a Felipe González en la recepción que tiene lugar después de la entrega del premio. Fueron días que no olvidaré.

  • Carta a José Orlandis Morell *

    Colonia, 1.8.2006

     

     

    Queridísimo Pepe:

    Me corresponde hoy escribirte la última carta. No he llegado a tiempo. Hoy quería llamarte y recomendarte un libro. ¡Qué ingénuo pensar que serías capaz de leer algo!.

    No se me va de la cabeza lo que me dijiste, ya con una voz bastante apagada, el día de tu cuarenta cumpleaños, el pasado 11 de julio: ¡Reza!. La verdad es que rezar por alguien gravemente enfermo es un verdadero desafío a la fe. Un día me dijiste: “lo ofrezco todo a Dios. Esto tiene que tener algún sentido. Realmente el favor me lo has hecho tú a mí, poniéndome a rezar. Me animó el que me dijeras “no sabes cuanto ayuda el que te digan que rezan por ti. Pues bien, Pepe, has ayudado a mucha gente que no conoces, que también ha rezado por ti. Lo que tú has sufrido durante un año me paracería inaguantable sin la fe en un Dios salvador. Tú, con tu carácter fuerte, has tenido una lucha con la vida y la muerte hasta aceptar este designio. No habrá sido fácil, todos lo comprendemos. Menos mal que Isabel ha sido el bálsamo y la ternura que ha hecho más leve el dolor.

    Son tantos los recuerdos: el mismo pupitre en el colegio de Montesión, ¡Qué bien nos lo pasábamos en clase!, ¡cuántas risas!, la misma carrera de Ingeniería de Telecomunicaciones (tú en Madrid, yo en Aquisgrán), los reencuentros con nuestros amigos en los veranos de Mallorca y nuestras coincidencias en Barcelona y Madrid.

    Pepe, te felicito, has alcanzado la meta. Ya nos esperas en el cielo, especialmente a tu querida mujer Isabel y a tus queridos padres Noreta y Fausto. Has dejado el listón muy alto. Échanos una mano para que sepamos distiguir lo importante de lo trivial.

    Tu amigo que no te olvida,

    Josechu.

    * Ingeniero mallorquín fallecido a los 40 años en Madrid

  • Ser emigrante

    medium_2_Generationen.jpegCuando leí con catorce años “Diario de un emigrante”, de Miguel Delibes, nunca pensé que llegaría a serlo. Tuve por primera vez conciencia de serlo cuando cumplí lo que está prescrito en mi pasaporte: “Los españoles que se hallan en el extranjero, para recibir la protección de los Representantes dimplomáticos y de los Cónsules de España y ejercer los derechos que les confieren los Tratados Internacionales y la legislación española, deberán inscribirse en el Registro de Matrícula de la Oficina consular o Misión diplomática correspondiente, ya sea en concepto de transeúntes o como residente. A tal efecto, deberán solicitar la inscripción dentro de los treinta días siguientes a su llegada a la circunscripción donde se encuentren”.

    Y la verdad es que pasan los años y vas cambiando de forma de pensar y de ser y te sientes cada vez más extraño cuando pasas una temporada en España, aunque en mi caso, cuando voy a Mallorca, según donde esté, se me cruzan los cables. No sé si estoy en Mallorca o en Alemania.

    He leido últimamente un libro breve, ameno y denso al mismo tiempo: “Breve teoría de la España moderna” del profesor Fernando Iniciarte, al que tuve el gusto de llegar a conocer personalmente. Vivió en Alemania desde 1954, donde fue profesor de Filosofía en las Universidades de Colonia y Friburgo de Brisgovia. Desde 1975 fue catedrático de Filosofía en la Universidad de Münster. Falleció en el año 2000. La lectura de este libro me ha ayudado a comprender algunas cosas sobre mí mismo. Cito: “Un amigo y perspicaz amigo peruano me dijo una vez en Alemania: tú te pasas la vida intentando ser cada vez más alemán y el resultado es que cada vez eres más español. Cuando se lo conté en alguna ocasión a un colega de mi universidad, me dijo: no es verdad; usted es uno de nosotros. A la vista de tales discrepancias se comprenderá mi tranquilidad y a la vez mi preocupación cuando otro viejo y penetrante amigo (esta vez un irlandés) me comentó, no sé yo ahora a propósito de qué, (desde luego no de esos otros comentarios), que no hay personas más aburridas en el mundo que las que viven como queriendo hacer olvidar su propio origen”. Esta observación es muy acertada y no puedo más que confirmarla.

    Hace poco tuve una conversación telefónica con un señor de Marid que no me conocía. Me dijo: “¡Qué bien hablas el castellano!“. No es la primera vez que me ocurre. Este suele ser uno de mis momentos de crisis. ¿Cómo reaccionar?. Normalmente me troncho de la risa. Con los casi 23 años que tengo de residente inscrito en el Consulado de Düsseldorf es casi inevitable que ocurra esto. Yo opto por escoger lo mejor de mi patria y de Alemania y me quedo con ambas cosas sin partirme el cráneo excesivamente. Naturalmente, y afortunadamente, hay caracteres distintos que van más allá de los típicos prejucios de que si los alemanes son cuadriculados y poco expresivos y los españoles son perezosos y fiesteros. Ni un extremo ni el otro. Hay de todo.

  • Premio al “coraje civil” en Berlín para Zapatero - Hasta dónde llega la demagogia del “orgullo” Gay

    medium_Homo_Lobby.2.jpegEl pasado 22 de julio se entregó en Berlín el Premio al “coraje civil”, promovido por la organización del “orgullo” Gay, al Presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero. Recogió el premio en su nombre el Embajador de España, Gabriel Busquets, según ha dado a conocer la prensa alemana. En la página web de la organización (www.csd-berlin.de) se afirma que: ha consegido para los homosexuales una legislación única en Europa, y esto, para un país de talante católico, es algo muy especial. Zapatero no se ha dejado intimidar por la protesta católica. Esto le pone como ejemplo y le hace portador del Premio al coraje civil de la Asociación Christopher Street Day de Berlín 2006”.

     

    Por lo general, no le prestaría ninguna atención a esta noticia, pero en esta ocasión no fue así porque hace unos días cayó en mis manos un texto muy revelador (“Selling Homosexuality to America”, www.lifeissues.net) de Paul R. Rondeau, profesional de ventas y márketing de la industria americana durante más de 25 años, especialista en “comunicación persuasiva” de la Regent University y, actualmente, vicepresidente de “Alliance for Marriage”. El texto analiza con detalle cómo los activistas gay utilizan la retórica, la psicología social y los medios de comunicación, todos ellos elementos del marketing, para posicionar el marco en el que se discute la homosexualidad en un contexto público, y también el cómo se discute. En esencia, se puede decir que cuando se trata de la homosexualidad, los activistas pretenden definir “lo que todo el mundo sabe” y “lo que todo el mundo asume como cierto” aunque no todos saben realmente”, ni tampoco puedan asumirlo como cierto.

    Que los gays utilicen modernas técnicas de marketing y la persuasión no es una casualidad. Cuando en febrero de 1988 cerca de doscientos activistas homosexuales de todo el país se juntaron en Warrenton, Virginia D.C., fue patente que se trataba de una “declaración de guerra” con el fin de definir un programa para el movimiento Gay-Rights. Los dos sociólogos y activistas homosexuales Marshall Kirk y Hunter Madsen (los dos licenciados en Harvard) exigieron una campaña de relaciones públicas preparada con detalle para “colocar la primera piedra de la próxima etapa de la revolución homosexual y así conseguir el triunfo final sobre la hipocresía”. Se elaboró una estrategia de tres fases.

    La primera fase es la “de-sensibilización”: La opinión pública es confrontada con una lluvia continua de mensajes con el tema de la homosexualidad hasta que la gente se haya acostumbrado. Así, lo que al principio provocaba cierto rechazo, no producirá más que un ligero sacudir de hombros. Solo así se consiguirá que el “producto” homosexualidad sea tenido en cuenta por el mercado.

    La segunda fase es la “manipulación”: Se le hace entender a la opinión pública que la homosexualidad es una alternativa totalmente equiparada a la heterosexualidad. Todo lo que lo contradiga, por ejemplo la falta de datos, de lógica o de argumentos debe ser pasado por alto. “Las prácticas homosexuales (para detalles lean el texto referido), o en otras palabras, lo que hacen los homosexuales, así como el número de “parejas” que tienen no debe ser tematizado”, dice Rondeau. Se trata de crear la impresión de que se tiene una visión positiva de la homosexualidad avalada no sólo por la ciencia sino también en el aspecto humano y ético. Los que se oponen están bajo un signo negativo: son ignorantes, fundamentalistas e hipócritas.

    La tercera fase es la “conversión”: Se pretende una conversión en el pensamiento, en el sentimiento y en la actuación. La propaganda transportada por los medios de comunicación en imagenes y en palabras presenta a los homosexuales sólo como personas positivas, nobles, inteligentes y simpáticas. “Las personas famosas de la historia son para nosotros especialmente eficaces. Primero porque están muertas y de ese modo son incapaces de negar la verdad o de acusarnos de haberles quitado la buena fama. Por otra parte (y esto tiene más peso), no es posible negar que las virtudes y los logros de estas figuras históricas homosexuales las hacen aparecer como dignas de admiración”, según Kirk y Madsen.

    A los enemigos se les hace aparecer como extremistas. Se les acusa de homofobia. Las armas principales de esta “guerra” son los medios de comunicación, que por este motivo es preciso controlar, los partidos políticos, la justicia y especialmente las instituciones educativas desde el jardín de infancia hasta la universidad.

    “Es un lobby capitalista. El dinero supone el poder. Los homosexuales han demostrado que no sólo tienen acceso a la cumbre de los medios, del gobierno, de las instituciones educativas, de la economía, sino también al capital. Estos no parecen ser los atributos de una minoría oprimida”. El texto de Rondeau no se dirige de ningún modo a los hombres y mujeres que viven de forma homosexual, sino que se dirige al movimiento “Gay-Rights” y a su “guerra” sobre el poder, sobre las cabezas y los corazones de las personas.

    Mientras que este lobby intenta acallar a los enemigos y acomete una quiebra cultural descomunal…¿Qué podemos aprender de todo esto?. Estamos ante el reto de defender pacíficamente (sin crispar, ni dejarse crispar) los derechos de la familia en la que sólo el vínculo del hombre y la mujer es capaz de regenerar a la sociedad. Equiparar el vínculo homosexual al matrimonio de un hombre y una mujer y, aún más, reconocer su “derecho” a la adopción constituye un error antropológico fundamental.

  • Una marea de emociones

    medium_Merkel_Klinsmann.jpegAlemania ha vivido unas semanas trepidantes. Banderas alemanas por todos lados. Incluso he aprendido que hay dos banderas: la oficial y la común. La oficial tiene el águila federal y sólo se puede utilizar en edificios oficiales. Durante estas semanas se ha prescindido de poner multas por el uso indebido de la bandera oficial. El 30% -diría yo- de los coches circulaban con la banderita alemana. ¿Algo impensable en la España de los estatutos?.

    Los bares y los “jardines de la cerveza” literalmente llenos hasta la bandera. “Public Viewing”
    se ha convertido en un nuevo fenómeno social. A pequeña y a gran escala el fútbol es un asunto de masas. Gracias a Dios no ha habido violencia significativa. La “milla de los fans” de Berlín a rebosar con casi un millón de espectadores. Angela Merkel, la Canciller y Horst Köhler, el Presidente en primera línea. Los bares turcos, llenos de banderas alemanas. Los alemanes están felices con los delanteros nacidos en Polonia: Podolski y Klose. Gerald Asamoah y David Odonkor se han convertido en los prototipos de una integración nacional lograda. Al grito de “Goooool” el país indiviso, todo uno. El ganador: el entrenador Jürgen Klinsmann, que debido a las intrigas anteriores al Mundial ha optado por no seguir en el puesto para poder estar junto a su familia en EE.UU.

    En medio de la euforia, una tragedia nacional que para algunos sería el temido presagio de que Alemania no llegaría a la final: el 26 de junio por la mañana unos cazadores de Baviera ejecutan a Bruno. Para algunos Bruno era la mascota, para otros una figura de identificación y para los terceros un ejemplo. Bruno era un vagabundo y un inocente que siguió el ejemplo de sus padres. El estado no consiguió domesticarlo. Actuaba a nivel internacional entre Italia, Austria y Alemania: un inmigrante ilegal, un desafío ejemplar para la integración. Ha demostrado que la movilidad en la Unión Europea no hace feliz y que es necesaria una mejora de la cooperación entre las administraciones europeas. En Finlandia intentaron atraparlo sin que pereciera, pero Bruno se resistía. Incluso el “New York Times” ha informado sobre el caso. El modo de actuar se debatía entre los partidarios de una solución diplomática y entre los partidarios de una solución bélica. Bruno era un oso depredador. Una pena que haya fallecido.

    Mientras la nación se encontraba en plena euforia, el Parlamento debatía y aprobaba casi de modo desapercibido, y justo antes de empezar las vacaciones estivales, la reforma de la sanidad, cuya financiación será a través de la subida de los impuestos. Y también la “ley de la igualdad“ que trae más problemas que beneficios (por poner un ejemplo práctico, entre otros muchos: el derecho de indemnización a un varón que busque un empleo previsto para una mujer).

    Y ya, para terminar las emociones, hemos sido testigos en los últimos días del éxito del despegue del “Discovery” con el astronauta alemán, Thomas Reiter, que trabajará en los próximos meses en la estación rusa ISS. En conclusión: unos días inolvidables.

  • La encrucijada de Berlín

    medium_Berlin_Hbf.jpegIr en tren a Berlín se ha convertido en un gran evento. No es lo mismo que viajar con el tren de Sóller o el tranvia al puerto de Sóller, para coger las naranjas de los árboles, como solía hacer ocasionalmente como excursión dominical.

    Berlín está lleno de simbolismo y lamento haber tardado quince años en visitar Berlín desde que llegué a Alemania en 1984. No conocí el Berlín separado por el muro. La “catedral de Berlin, el “Berliner Dom”, la construyeron los protestantes como contrapeso a los católicos. Ahí se ven las estatuas gigantes de los reformadores: Lutero, Calvino, Zwinglio, Melanchton. El edificio es más bien poco acogedor y en el sótano se pueden visitar las tumbas de los reyes prusianos.

    El legendario muro de Berlín convirtió a la cuidad en una isla, que durante un tiempo fue abastecida por los aliados gracias a un puente aéreo. En el “Check Point Charlie se puede visitar el museo que documenta los intentos de fuga más inverosímiles que uno se pueda imaginar. Hoy en día la capital alemana es el centro político y artístico del país, aunque no es un centro industrial, lo cual da una estructura social un tanto bohemia a la ciudad. Los políticos y lobystas se ausentan durante los períodos fuera del calendario político. Berlín “vive“ de la financiación estatal y apenas genera riqueza por su cuenta. La ciudad es todo un símbolo del postmodernismo y de la sociedad multicultural, que está empezando a pagar el precio de no haber conseguido integrar a los inmigrantes en la sociedad.

    Una nueva pieza en el mosaico es la nueva estación de tren (algunos la llaman, la nueva “catedral”), la más grande actualmente en Europa. Se ha inagurado el pasado 28 de mayo. Es una estación que poco tiene que ver con la de Sóller, antigua casa de mi tatarabuelo, el poeta Josep Lluís Pons i Gallarza. Aunque, curiosamente, si se produce un segundo vínculo familiar en materia ferroviaria, dado que mi hermano arquitecto trabajó en el equipo creador de la nueva estación de Berlín, liderado por Meinhard von Gerkan

    Diariamente circulan 1.100 trenes en tres planos de altura. Dos elementos llaman la atención. Primero: los trenes circulan en dirección norte-sur y en dirección este-oste y, segundo: la gran luminosidad de la estación, gracias a los techos de cristal que permiten el acceso de luz natural hasta el sótano, donde transitan los trenes de cercanías. La zona comercial de la estación comprende unos 15.000 m² en la que hay alrededor de ochenta tiendas.

     

    Muchos berlineses la consideran ya como el verdadero símbolo de la reunificación de Alemania, exactamente en el centro de la ciudad y en medio de la antigua división entre Berlín occidental y oriental. De todas formas, a pesar de este gran simbolismo que acompañará a este nuevo hito ferroviario, entre la estación de Berlín y la de Sóller no sé cual escoger. Quizá me quedo con la de Sóller, transmite más paz.

  • Mallorca, paraíso de las familias (alemanas)

    medium_Familia.jpegNo hay nada como decir en Alemania que eres de Mallorca para poder entablar una amistosa conversación, pues dos tercios de mis interlocutores me dicen que ya han estado en la isla. Su reacción es de una gran sorpresa al hablar con un mallorquín que lleva viviendo en Alemania más de 20 años. Se preguntan cómo lo aguanto. Yo les digo que bastante bien, si no ya me habría ido. Muchos me piden algún consejo para saber que lugares de la isla hay que visitar, qué zonas conviene evitar, etc. El pronóstico para este verano parece ser muy bueno. Alemania ha vuelto a descubrir la isla. Podemos estar tanquilos.

     

     

     

    Hace poco un amigo de la Universidad Politécnica de Aquisgrán me invitó a su 40 cumpleaños. Durante la comida hablé con la madre de tres niños que me contó su desesperación con el “todo incluido“ de los touroperadores alemanes. Resulta que los precios están ajustados a las familias que tienen como máximo dos hijos. Si tienes tres, el tercero paga como un adulto. Es casi impensable que te pongan una cama adicional por un precio asequible. Menos mal que ha encontrado un hotel en la isla al que se le podría dar el premio de “hotel familiar“.

     

     

     

    Sería mi gran deseo que Mallorca fuera conocida en toda Europa por ser la isla más acogedora para las familias: en precios, en facilidades para los niños, en atenciones a los padres, etc. Alemania está en pleno debate familiar para mejorar la tasa de natalidad del país. Dentro de unos pocos años el bajón demográfico de Alemania se notará también en Mallorca. He visitado la página web de Ibatur: www.illesbalears.es. Es curioso ver un dominio de internet de España escrito en alemán. Me parece un avance muy positivo.

     

     

     

    Propongo a los responsables de la política turística de Mallorca el siguiente slogan: “Mallorca, die familienfreundliche Insel“ (Mallorca, la isla amiga de las familias). Para ello habría que escoger una foto bien lograda de una familia feliz, con tres hijos por lo menos, para romper un poco con la familia estándar y, por supuesto, con un fondo en el que se refleje algun paisaje típico de la isla que permita reconocerla en el anuncio. No me sorprendería que un campaña como esta, bien pensada, diera mucho de que hablar en Alemania. Muchas familias se sentirían identificadas con este turismo familiar ofrecido por los mallorquines, e incluso se invitarían a políticos y a hoteleros de la isla a los “talk-show” de televisión. Además, esta campaña no se debería quedar lógicamente en el anuncio. Habría que apoyarla con iniciativas que hagan honor al slogan: premios a hoteles familiares, facilitar playas familiares donde los niños se puedan mover con soltura, precios asequibles a familias, etc.

     

     

     

    Aquel que ha conocido la isla como niño es muy probable que vuelva como adulto... y más tarde con sus propios hijos. Ahora que voy a cumplir los 40, lo he podido comprobar con varios de mis amigos. Pienso que sería muy acertado invertir hoy en los turistas de la segunda mitad del siglo XXI.