Poco se imaginan los hombres en qué consiste ser madre. Recuerdo a un matrimonio amigo mío que me pedía que rezara para que tuvieran un hijo. Lo hice. Me dijeron que después de varios tratamientos habían optado por la fertilización in vitro. Yo les expuse, delicada y respetuosamente, mis dudas éticas en relación a este método. En la Clínica Universitaria de Aquisgrán generaron once embriones de los cuales implantaron tres. Un día me dijeron que los embriones restantes, que fueron descartados, "les perseguirían toda su vida". Más adelante y por la via natural han llegado a tener tres hijos preciosos.
El pasado seis de julio el Tribunal Superior en Alemania decretó que el diagnóstico genético de preimplantación no atenta contra la Ley de Protección del Embrión de 1990 y que, por lo tanto, es posible descartar aquellos embriones de los se tenga certeza de que pueden desencadenar una malformación. El tribunal menciona explícitamente que la selección del sexo no entra dentro de estos criterios. De todos modos, se han dado muchas quejas por parte de los que, lógicamente, temen una ruptura de muros encaminada al bebé de diseño.
Por el contrario, no faltan aquellos que tienen ingenio para aportar soluciones originales al problema número uno de Alemania y de Europa: el invierno demográfico. Tanja zu Waldek, que ostenta el título nobiliario de Princesa y que vive en Colonia, sacó adelante hace unos años un portal para madres (www.netmoms.de) que se ha convertido en una de las páginas más consultadas por padres en Alemania, con un total de 22 millones de vistas al año. Tiene también una versión en castellano (www.netmoms.es) y otra en polaco. Al nacer su primer hijo abandonó su trabajo en la consultora McKinsey y empezó a investigar qué portales norteamericanos ofrecían los mejores servicios para las madres. En su portal se encuentran todo tipo de temas que interesan a las madres: fertilidad, el sueño de los bebés, la lactancia, cómo preparar un bautizo y un largo etcétera.
Aunque es conocido que, en general, las mujeres son menos afines a la red que los hombres, el portal está diseñado de un modo gráfico muy femenino, en el que la mujer navega muy a gusto. También cuenta con una tienda on-line, con todo tipo de ideas (por ejemplo, el diario y el álbum de fotos del bebé) y con servicios de todo tipo de asesoramiento, ya que sobre todo es una red de intercambio entre madres.
Esta empresaria tan innovadora me contó hace poco que la pregunta más frecuente que hacen las madres es: "¿soy la única que tengo estos problemas con mi hijo?". Parace ser que (sometidas a la constante expectativa de la perfeción en la familia y en el mundo laboral) les consuela mucho poder compartir sus preocupaciones en un terreno neutro.
Una vez que este tema marche solo a Tanja Waldek le interesa penetrar en el mundo de las mejoras en la escuela. Si los padres empezaran a debatir más sobre este tema, aunque sea tan sólo en la red, se daría un gran avance, pues es un asunto que les incumbe mucho a los padres, antes que al Estado.
Visto desde Alemania - Page 12
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Ser madre
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La España de los goles
Poca gente sabe en España que el himno holandés dice lo siguiente en la primera de sus quince estrofas: "Al Rey señor de España rendí siempre mi honor". Esto tiene connotaciones históricas muy particulares. No sé qué pensarían los jugadores holandeses al cantar la melodía de su himno en la final del Mundial. Al mismo tiempo, en Alemania se preguntaban por qué los españoles no cantan con su himno.
En Holanda, donde trabajé y viví medio año, para meterle un poco de miedo a los niños se les sigue diciendo: "ten cuidado, que si sigues portándote así, llamo al Duque de Alba". Otra connotación española en la vida de los holandeses es que los regalos de Navidad se entregan el 6 de diciembre, día de San Nicolás, que llega a Holanda en un barco que lleva por nombre "Madrid". Ese día San Nicolás o Santa Klaus, o como se le quiera llamar, se dirige a la embajada de España en La Haya, donde le esperan las cámaras de televisión.
Hay partidos de fútbol que los alemanes califican de clásicos como: Alemania-Holanda o Alemania-Inglaterra. De los holandeses hasta hace poco se contaba en Alemania un chiste que decía: "¿Por qué tienen los holandeses orejas tan grandes? Porque sus madres en la frontera levantan a los hijos por las orejas para decirles: ¡mira ahí vive el Campeón del Mundo!". Ahora, sin duda, el partido Alemania-España se ha convertido desde la Eurocopa y el Mundial en un nuevo "clásico" para los alemanes.
El día anterior a la final me di un paseo por mi barrio. El florista es un holandés al que le deseé lo mejor para el partido. Y el peluquero es español. Los dos tenían su bandera nacional bien puesta en el escaparate. Días antes leímos en la prensa las amenazas de muerte al pulpo Paul y, de hecho, se habla de un boicot al consumo de mariscos en Alemania…
No cabe duda de que el fútbol tiene una relevancia social que no tiene ningún deporte. Basta ver como los jefes de Estado de desplazan a los partidos para ver y para ser vistos. Sólo con el fútbol tiene lugar este fantástico despliegue de banderas en la población. Algunos dicen que en realidad es un torneo, como en la Edad Media, pero en lugar de llevar a cabo un batalla campal, basta con que dos contrincantes entablen una lucha. De hecho, a un miembro del Ejército del Aire con el que vi el partido contra Alemania, en la emoción, se le escapó el comentario: "¡esto es la guerra!". No cabe duda de que un partido de fútbol del Mundial pone en marcha, de algún modo, aunque sea inconscientemente, la memoria histórica de un país. Bendita guerra, digo yo, si el fútbol contribuye a disminuir las distancias y los rencores entre países. El juego limpio y el espíritu deportivo de los jugadores es, en realidad, una magnífica muestra de espíritu cívico.
Y ahora, cambiando de tercio sólo en parte, diré que es curiosa la coincidencia (que me recuerda al "pan y circo" de los romanos) de que seis días antes de la final del Mundial entrara en vigor en España una ley que es quizá el mayor gol que nos han metido y la mayor derrota humana del país desde hace mucho tiempo. Me estoy refiriendo a la nueva ley del aborto. España es, en este punto, el hazmereír de Europa. Esta calificación no tiene atenuante posible. -
Recuerdos de mi tío Félix Pons
Mis recuerdos de la familia Pons comienzan en la reuniones familiares en Son Bibiloni, una finca que pertenecía a la familia cerca de Palma. Ahí se juntaban mis tías abuelas Bárbara, Magdalena y María Pons Marqués, la última monja religiosa, hermanas de mi abuelo José y de mi tio abuelo Félix, a los que no llegué a conocer. El Padre Marqués solía celebrar una Misa para todos y después teníamos una agradable merienda en la terraza de la finca. Ahí estaban todos los Pons que podían asistir. Esto son recuerdos de comienzos de los años 70.
Con motivo del santo de la tías Bárbara y Magdalena también nos reuníamos en la casa de la familia Pons en la calle San Sebastián de Palma para otra tradicional merienda. En esa casa, que hoy ya tampoco pertenece a la familia, había un salón con un gran tapiz rojo en el que destacaba la flor dorada de los Jocs Florals, con el que fue galardonado otro antepasado nuestro, el poeta Josep Lluís Pons i Gallarça. Se hablaba poco de política en la familia Pons. Recuerdo haber preguntado al tío Félix qué recuerdo tenía del 23-F y me dijo: "¡No me hizo ninguna gracia!". Se dice de los Pons que tienden a soltar frases muy escuetas, lo cual es verdad en cierto modo, pero siempre acompañadas de cariño. Y el tio Félix era muy cariñoso conmingo, quizá por ser uno de los sobrinos segundos de mayor edad.
Al abandonar Mallorca en 1984 para venir a Alemania mi contacto con los Pons se fue haciendo más escaso. Recuerdo que la primera vez que visité Munich, ciudad a la que ahora viajo con frecuencia, le envié una postal al tío Félix in memoriam de su padre, uno de los protagonistas del contubernio de Munich en junio de 1962. Siendo ministro de Administracion Territorial intercambiamos algunas cartas, siempre de tono familiar y así también en sus años en la presidencia del Congreso de los Diputados. Nos veíamos con motivo de las bodas de mis hermanos y en alguna que otra ocasión. La última vez en la que coincidí con todos los Pons Irazazábal fue en Viena, con motivo del 60 cumpleaños de mi tío Pepe, hermano de Félix. Fue un encuentro muy entrañable en el que Pepe proyectó unas películas que él mismo había hecho, que me remontaron a la época de Son Bibiloni.
En los últimos años empecé también, en mis viajes a Mallorca, a visitar expresamente a mi tío Félix y también a su madre. Sentía una necesidad de aprender de él. Así lo hice dos veces. Con motivo de una entrevista que salió en el "Full dominical" del Obispado sobre la actuación de los cristianos en la política le escribí una carta de agradecimiento. Haciendo referencia a la mención que hizo Jordi Pujol en su biografía sobre él me constestó el 15 de marzo de este año: "Tenía noticia de la referencia que me dedica Jordi Pujol en sus memorias, aunque no la había leído. Tu fotocopia me resulta útil para comprobar lo débil que es la memoria humana. Es cierto que me negué a hacer uso de las facultades normales de la Presidencia para impulsar un proceso legisativo (el de la reforma de la ley del aborto) que los partidos no podían tramitar con sus propias fuerzas. No es cierto, sin embargo, que el Presidente del Congreso, ostente unos poderes excepcionales para cerrar la legislatura impulsando un proyecto concreto, a su elección. En cualquier caso, pecata minuta. Las palabras con las que Jordi Pujol traza mi perfil son mucho más generosas que las que me dispensó cuando ambos estábamos en activo. En fin, como reza una de las lápidas sepulcrales de la catedral de Palma, "posquam migravit doluerunt cives".
Recuerdo el día de esta intervención en el Parlamento. Precisamente yo estaba en Madrid y le llamé por teléfono para felicitarle por su actuación y me respondió de un modo muy Pons: "He hecho lo que he pensado que tenía que hacer".
La entrevista que concedió a la revista de los Antiguos Alumnos del Colegio Montesión que salió publicada en mayo de este año también recoge interesantes pensamientos de Félix. Ante la pregunta: "¿Los vaivenes de la educación en los últimos años repercuten en la calidad de la enseñanza e impiden que se tengan refrentes sólidos?, él respondió: "Todo ha cambiado mucho. Yo no puedo hablar de cómo es Montesión actualmente y tampoco otros colegios. Lo que si sé es que mis nietos irán a Montesión. Ahora que se empieza a tener una visión más crítica y menos devota de la transición (en la que se pensaba que todo había ido muy bien) ya se puede decir que hay una cosa que no ha salido bien, que es la educación. Se ha fallado básicamente en una cosa. No hemos tenido un esquema escolar estable y sólido que estuviera por encima de la alternancia política. Hemos tenido una danza y contradanza de leyes y de programas educativos que no ha funcionado. Y si a esto le añadimos que la vida social se ha movido en grandes niveles de la escala de Richter, es evidente que hacía más falta un esquema sólido en la educación. Desde que se tocó la Ley de Educación de Villar Palasí, que tuvo una vigencia bastante dilatada, todo fue un tejer y destejer".
Pienso que una de las herencias de mi tio Félix es que los cristianos no se pueden desentender de la gestión política. Él no era partidario de una política cristiana, que no es fácil definir, sino más bien de una política de cristianos con una formación sólida. Si yo estuviera en Palma, quizá pondría mis servicios a la política, pero como no es así, no podré tomar el relevo de mi tío. Nunca me lo he planteado en serio. Espero que otros lo hagan. -
Campeón del Mundo
Esta mañana me han llegado varios SMS de amigos alemanes para felicitarme por el mundial. Todos coinciden en que España ha jugado de miedo. Tengo constancia de que la mayoría de los alemanes estaban ayer a favor de España, con tal de que Holanda no ganara el mundial.Los alemanes tienen amarga experiencia de la agresividad holandesa que tuvo su culmen - perdonen los lectores - en el ecupitajo que soltó Frank Rijkaard a Rudi Völler en el mundial de 1990, a parte de otras connotaciones históricas. En ese partido el árbitro argentino les sacó a los dos tarjeta roja y Rijkaard repitió su osadía al salir del campo. Rijkaard se excusó en 1996 con una carta abierta a Rudi Völler.Personalmente me tuve que coformar con oir el partido en la radio a 150 km/h pues a un buen amigo se le ocurrió la genial idea de celebar su preciosa boda el día de la final. Llegé a casa para ver la entrega del premio. Que pena que las cámaras no enfocaran más a la Reina.Mis amigos me preguntaban que si estaba a favor de España o de Alemania. Yo les decía, que en cualquier caso, yo salía ganando. Una respuesta muy Pons, muy diplomática...Los alemanes calificaron de "decepcionante" la derrota contra España. Yo vi ese partido en casa de unos amigos murcianos. Cuando llegó el gol de España salí a fuerta para tocar a bocina, para que todo el vecindario se enterase. Al terminar el partido los vecinos se acercaron a dar la enhorabuena. De camino a casa seguí tocando la bocina en una de las avenidas principales: todita entara para mi. El día del partido la oficina de enfrente estaba llena de banderas alemanas. Al día siguiente yo colgé la bufanda con la bandera española que me regalaron mis amigos murcianos y ahí sigue... -
Un paseo por el Reichstag
Cuando asisto a alguna recepción o conferencia me suelo proponer conocer a una persona o como máximo a dos, pues uno no logra mantener más de una o dos conversaciones sensatas. Esto es lo que me ocurrió recientemente en Colonia en una conferencia a la que me invitó el club de prensa de Colonia sobre la política exterior alemana que impartía el ministro Werner Hoyer.
Al terminar la magnífica conferencia nos invitaron a tomar algo y me vi rodeado de mucha gente elegante que no conocía. Una buena manera de salir del apuro es decir a alguien que quieres conocer: "Yo no conozco aquí a nadie, ¿y usted?". Suele ocurrir que el interlocutor se solidariza y responde: "Yo tampoco". Así fue el caso. Resultó que hice mi pregunta mágica ni más ni menos que al secretario personal del ministro, que me puso al día de la vida cotidiana en el ministerio. Parte de la ceremonia consiste lógicamente en intercambiar las tarjetas de visita. Para ello, una de las premisas es no olvidarlas.
Como se trata de una persona bastante simpática, como lo son muchos alemanes (y lo digo para romper la falsa imagen que de ellos uno pueda tener), me dijo que la próxima vez que viaje a Berlín, me enseñaría personalmente con mucho gusto el Reichstag, el edificio del Parlamento alemán, el actual Bundestag (www.bundestag.de). Dicho y hecho. A las pocas semanas tuve que realizar un viaje a Berlín y una cita que tenía para el lunes por la tarde se tuvo que cancelar repentinamente. Entonces me acordé de mi simpático interlocutor y le llamé por teléfono el viernes y le dije que tenía un espacio libre el lunes y que, si le venía bien, con mucho gusto me gustaría visitar el Reichstag. Él me dijo que le venía bien y quedamos el lunes a las 14.30 en la entrada norte del Reichstag, al lado del río.
No tuve que hacer cola. A las 14.30 me dirigí a la recepción de la entrada y dije que tenía una cita con el que ahora es mi amigo. Me pidieron el pasaporte, se lo quedaron, y mientras tanto me dieron una tarjeta de color dorado para que me la colgara en un sitio visible. Llamaron a mi amigo, que llegó a los pocos minutos. Me dijo que teníamos suerte de que su jefe, el ministro, estuviera volando a Lisboa, así que seguramente nadie nos interrumpiría.
Fuimos pasando por las zonas por las que la mayoría de la gente no pasa. Vimos las paredes con frases en ruso escritas por los soldados que tomaron el Reichstag en 1945. Algunos conocerán la imagen de la bandera comunista soviética ondeando sobre el Reichstag.
Desde fuera veíamos el hemiciclo, que actualmente se está adaptando para que pueda tener lugar la elección del nuevo Presidente de la República. Son alrededor de mil personas las que eligen al Presidente y para esto es preciso desmontar las mesas de los bancos de los diputados.
Subimos al tejado, desde el que hay una gran vista de Berlín. Especialmente emblemática es la vista de la Puerta de Brandenburgo. Le pregunté si recordaba el famoso discurso de Juan Pablo II en 1996 en este lugar y me contestó que era demasiado joven en esa época. Se lo facilité por email más tarde y le dije que sueño con el día en el que el Papa Benedicto XVI pueda dar un discurso en el Bundestag. Mi amigo se quedó muy pensativo. -
Víctima de lo políticamente correcto
La presentadora de televisión Eva Herman y autora de libros sobre el feminismo y la familia ha publicado recientemente el libro "La verdad y su precio -la opinión, el poder y los medios-". No deja de ser interesante lo que escribe una persona que ha sido durante más de 20 años "la cara" de las noticias en la emisión del telediario más visto en Alemania.
Alemania está crispada ante la crisis demográfica. En sus libros Eva Herman habla de la importancia de la madre para un hijo en sus primeros tres años. Algunos no soportan oir esto. Eva Herman no está en contra de que una madre tenga que confiar a su hijo durante esta época a un jardin de infancia. Lo único que Eva Herman afirma es que es un riesgo para el hijo no estar más cerca de su madre, sobre todo si no se encuentra en buenas manos. A algunas feministas como Alice Schwarzer no les cae muy bien Eva Herman. Desde su revista "Emma" lanzaron una campaña para hacer ver a la emisora de una televisón que un mujer que defiende estas posturas no es neutral y, por lo tanto, no puede ser presentadora de una televisón estatal. Es curioso observar cómo la maternidad provoca debates tan oscilantes en la opinión pública alemana.
El modo más eficaz para descualificar a una persona en Alemania en la opinión pública es posicionar su modo de pensar cerca de la ideología nazi. Es la sentencia de muerte en la opinión pública. El que es tachado de nazi - con motivo o sin el - es lógicamente una persona non grata. Con motivo de algunas afirmaciones sacadas de contexto, fueron muchos los medios que pusieron a Eva Herman en este trance, sin darle oportunidad de aclarar el malentendido. Es especialmente interesante observar como una profesional de la comunicación se convierte en víctima de lo políticamente correcto. Lo único que pide Eva Herman es que se investigen sus afirmaciones del mismo modo que los medios, quizá hipócritamente, piden que se investige en Rusia o en China.
Especialmente cómico fue el tribunal televisivo organizado por el famoso moderador Johannes B. Kerner. Éste quiso, en un afán de gallardía y caballerosidad, dar una oportunidad a Eva Herman para defender su posición. En el transcurso de la grabación se vio que realmente se trataba de organizar un escándalo mediático sin precedentes en la historia de la televisón alemana, digno de ser tratado en todas las escuelas de periodismo. En vez de darle oportunidad de explicarse, intentaron "pillarle" de nuevo en un aprieto y, como no lo consiguieron, no se le ocurrió a Kerner idea más feliz que decir: "Yo despido a Eva Herman", con lo cual ella se levantó y abandonó el escenario.
Con fecha de 27 de julio de 2009, el Juzgado Superior en Colonia imputó una indemnización de 25.000 euros a la editorial Springer, dueña del periódico "Hamburger Abendblatt", por haber citado de una manera deliberadamente errónea a Eva Herman, poniéndola en la cercanía de la ideología nazionalsocialista, contibuyendo de esto modo a arruinar su buena fama y dañando gravemente los derechos de su persona. -
Vivir sobre un polvorín
Lunes, 8 de marzo. Examen escrito de química en la Universidad de Colonia. A las 10 de la mañana entra el responsable académico del examen e informa a los estudiantes que deben interrumpir la prueba porque se ha descubierto un artefacto que hay que desactivar. Además, deben desalojar la zona por completo. Más adelante se enteran de que se trata de una bomba inglesa de la II Guerra Mundial descubierta en una obra en las cercanías del edificio. Más de un estudiante se lleva una gran desilusión pues tendrán que repetir el examen con nuevas preguntas. Alguno ya tenía canapés y champán en el frigorífico para celebrar el final de los exámenes.
Quinientas personas son desalojadas de los edificios centrales de la universidad de Colonia. En una semana fueron descubiertas y desactivadas 4 bombas en diversas zonas de la cuidad. El barrio de Rodenkirchen también tuvo que ser evacuado para hacer estallar otra bomba. El año 2009 fueron descubiertas 13 bombas. Cada año se desactivan mil bombas y 15.000 granadas sólo en el Land de Renania-Westfalia.
Alemania, 65 años después de la II Guerra Mundial, sigue notando las secuelas de los bombardeos. Muchas cuidades sufrieron las secuelas de los bombardeos masivos de los Aliados que tenían por misión desmoralizar a toda la población alemana para conseguir la capitulación. Es conocido que cuidades como Dresden, Jülich o Colonia sufrieron muchas series de bombardeos y que, por ello, fueron reducidas en la mayoría de su superficie a ras de suelo.
Desde entonces cada año siguen apareciendo bombas con motivo de perforaciones por motivos de obras. Por lo general suele ocurrir entre la primavera y el otoño, que es cuando las excavadoras trabajan a pleno rendimiento. Para localizar las bombas los expertos también se sirven de imágenes desde el aire que puedan hacer sospechar de la existencia de trincheras en el pasado. Tan solo en la zona de Colonia trabajan diez expertos que se dedican a desactivar bombas o granadas. Unas 400 granadas aparecen cada año en la zona de Colonia. No deja de haber locos que intentan desarmar la granada en casa. Los expertos no consigen siempre desactivar el detonador y tienen que llevar a cabo la explosión de la bomba a distancia. Las bombas que siguen enterradas y, por lo tanto, inmovilizadas no son peligrosas. Muchas casas fueron construídas sobre ruinas y por lo tanto puede ocurrir que más de una esté construída sobre una bomba.
Estas historias, que ocurren cada año, nos hacen sólo intuir lo que supusieron los bombardeos sobre Alemania. Todavía siguen vivos aquellos que en su infancia tuvieron que esconderse varias veces en el sótano de su casa para protegerse de los bombardeos. Se solían llevar a cabo por la noche, de modo que los aviones pudieran identificar las cuidades por la luz que emitían. En los sótanos de muchas casas alemanas todavía se ven los refuerzos para mejorar la estabilidad del lugar en caso de que cayera una bomba sobre esa casa. Estos recuerdos nos hacen reflexionar sobre la atrocidad de cualquier guerra y aumentar en nosotros los deseos de paz para todo el mundo. -
Las decisiones más importantes no las toma un ordenador
"Cuanto más penetra el ordenador en nuestro modo de hablar y en nuestra comunicación, tanto más urgente es una educación con el fin de mostrar que los modos de comportamiento humano más valiosos no se caracterizan por la posibilidad de ser anticipados". Esta es, a mi modo de ver, la sentencia más aguda del último libro de Frank Schirmacher, Payback, sobre el por qué en la era de la información nos vemos obligados a hacer lo que no queremos y cómo podemos recuperar el control sobre nuestro pensamiento. El acercamiento antropológico al fenómeno de la red es realmente una asignatura pendiente.
El conocido editor del Frankfurter Allgemeine Zeitung, Frank Schirrmacher, fue premiado como periodista del año 2004 por su libro Das Methusalem-Komplott, que trata sobre el envejecimiento de la población y la crisis demográfica. En el año 2006 marcó el tema de año con su libro Minimum sobre la familia como columna vertebral de la sociedad. En el año 2007 fue el primer periodista en recibir el premio Jacob-Grimm de la lengua alemana.
Según Schirrmacher "las tres ideologías que han cambiado de un modo más radical la vida de los hombres en los dos últimos siglos han sido el taylorismo -es decir, la optimización del trabajo controlado por un cronómetro y la obsesión por la máxima eficacia-, el marxismo y el darvinismo. A estos tres modos de ver el mundo los encontramos de nuevo juntos en la época de la digitalización en forma personificada. El taylorismo bajo la forma del multitasking (realizar muchas tareas al mismo tiempo), el marxismo en la forma de la información gratuita y en la autoexplotación con el microtrabajo en la red (del que se aprovecha sobre todo Google) y el darvinismo en la forma de la ventaja de aquel que cae el primero en posesión de una información decisiva".
Devorar datos
La avidez por conseguir información sigue mecanismos similares a la necesidad de conseguir alimento. A veces incluso es más bien un devorar inconsciente que un digerir. Es necesario ir pensando en la dieta informática. La distracción se ha convertido en "trabajo". La red está cambiando nuestra forma de pensar. Acumulamos muchos conocimientos en nuestro cerebro y ya se habla de la existencia de un "cerebro externo", que es la red. Ahora bien, la utopía de que un ordenador que llegue a "pensar", es eso, una utopía. Un ordenador no tiene más inteligencia que la que le metemos dentro. El mayor riesgo es, sin embargo, la pérdida del fundamento de toda decisión inteligente: la atención. Al manejar varios programas al mismo tiempo sufrimos constantes distracciones. Tardamos unos 25 minutos en entrar de nuevo en la materia que habíamos abandonado y este el motivo por el cual constantemente nos preguntamos: ¿qué estaba haciendo?
Schirrmacher cita al investigador Clifford Nass sobre el multitasking:
-Cuanto más se decanta la persona por el trabajo mediático simultáneo tanto menos es capaz de decidir qué quiere almacenar en su memoria de trabajo y, por lo tanto, todavía aumenta más su despiste.
-El que practica el multitasking pierde sistemáticamente la habilidad de distinguir entre lo importante y lo trivial. Así le ocurre también a la memoria, lo cual conlleva a ser menos capaces de sacar conclusiones.
-Por practicar el multitasking se reacciona con más frecuencia ante falsas alarmas y, por lo tanto, al llegar una nueva información somos capaces de abandonar todo lo que hacíamos y perdemos la capacidad de juzgar si tenía sentido distraer la concentración o no.
-El multitasking no produce trabajar con mayor rapidez sino que uno se vuelve más lento en cada una de las tareas que realiza al mismo tiempo.
-Las capacidad intelectual de los que hacen varios trabajos simultáneamente produce cada vez más fallos y se deteriora. La facultad del hombre de pensar es cada vez más errónea.
"La pregunta de la que nos tenemos que ocupar -concluye Schirrmacher- no es sobre lo que hacemos cuando pensamos, sino sobre lo que hacemos cuando no pensamos. ¿Qué ocurre cuando nos basamos de un modo rutinario en la experiencia sin reflexionar sobre ella?. En otras palabras: ¿Qué ocurre cuando nuestra atención ha sido corroída?.
Hemos llegado al otro extremo como declaró Alan Greenspan el 23 de octubre de 2008 ante el Congreso americano, a raíz de la crisis financiera: "Con motivo del descubrimiento del modelo del precio que ha contribuido mucho al desarrollo del mercado de derivados y se le ha entregado un premio Nobel... pero todo el edificio de pensamiento se vino abajo el pasado verano".
Lo importante son las preguntas, no las respuestas
De una manera más o menos consciente nos pasamos todo el día introduciendo datos, por ejemplo en Facebook. ¿Nos estamos convirtiendo en el hombre totalmente previsible? El desafío real consiste en buscar lo que no está en la red. Schirrmacher nos recuerda que lo que nos distingue de las máquinas no son las respuestas sino las preguntas. En la red queremos descubrir quiénes somos al descubrir lo que hace todo el mundo. No hay ninguna noticia verdaderamente importante que no nos llegue. Lo que ocurre es que nos volvemos cada vez más ciegos ante lo inesperado.
La informática está cambiando la forma de enseñar y de estudiar. Según cita Schirrmacher el estudiante medio anualmente lee ocho libros, visita 2.300 páginas web, mira 1.281 perfiles de Facebook, diariamente se pasa tres horas y media en la red, telefonea con el móvil dos horas, escribe cada curso 42 páginas de trabajos de seminario y más de 500 páginas de emails y se pasa toda la clase mirando en Facebook....y, en parte, estudia una carrera que en el futuro ya no existirá... Conclusión: estamos perdiendo el sentido de la enseñanza y del aprendizaje. ¿De qué nos sirve el tiempo que ahorramos con las nuevas tecnologías si no lo utilizamos para pensar más sobre el fin de nuestro actuar?.
Schirmacher concluye que en los tiempos de la vida digital, en el ejercicio de nuestra libertad, lo que se manifiesta más importante es la necesidad de un cambio de perspectiva. "Si perdemos la fe en la libertad del hombre, en este mundo cada vez más previsible, el comportamiento social del hombre cambiará de una forma radical y nos volveremos cada vez más agresivos y menos condescendiente con otras personas".
Frank Schirrmacher
Payback
Karl Blessin Verlag, München 2009
ISBN 978-3-89667-336-7
240 páginas, 17,95 € -
Tierra Trágame
Érase una vez el archivo histórico de la ciudad de Colonia. Era un lugar que estaba en mi camino habitual al dentista. Por esa calle, abarrotada de espectadores, transcurrió también el desfile del carnaval de Colonia. Pocos días después, el 3 de marzo de 2009, a las dos de la tarde, entró un obrero en el archivo y alertó a todo el mundo para que saliera zumbando. Había oído ruidos muy sospechosos. En cuestión de minutos se derumbó el archivo y la tierra "se lo tragó", así, tal cual. ¡Desapareció!. El muro de contención del metro que se estaba construyendo en la cercanía cedió. Milagrosamente no falleció nadie en aquel lugar, pero sí en un edificio contiguo que fue arrastrado por el derrumbe. El suelo de la vivienda de un aprendiz de panadero que acabada de regresar del trabajo se desintegró y con el, el aprendiz.
Empezaron a llegar cientos de hormigoneras para que no cedieran más edificios contiguos. Mi dentista tuvo que cerrar la consulta durante tres semanas. Se instaló un techo sobre la ruina para que no se mojaran los papeles, de modo que se pudiera salvar el mayor número posible de documentos. Ahí está el archivo del escritor Heinrich Böll y muchos archivos privados cedidos a la cuidad. Muchos documentos históricos se perdieron para siempre. Una pérdida material de 700 millones de euros. La pérdida intelectual, incalculable.
Con aquel episodio Colonia se asoció con una chapuza de magnitud nacional y acaparó la atención de los medios de comunicación de todo el país. A las pocas semanas el alcade afirmó que no se volvería a presentar a las elecciones. No rodaron más cabezas.
A punto de cumplirse un año de la catástrofe, ha salido a la luz una de las mayores desgracias de la historia de la construcción en Alemania: no se cumplieron las normas de seguridad. Con el conocimiento del capataz, desaparecía el hierro destinado a armar el cemento. El fenómeno del robo en las construcciones por parte de los obreros es un algo lamentablemente conocido y común. La construcción seguía su ritmo sin la supervisión de los organismos pertinentes de la cuidad de Colonia. Ya existían avisos de que el terreno podía ceder. En la cercanía cedió la torre de una iglesia que más tarde llamaron la "torre inclinada de Colonia". A todo esto se añaden los informes falsificados sobre el progreso de la obra. La constructora, Bilfinger Berger AG, una de las más potentes del país, está ahora a punto de la quiebra, y el fiscal investiga otros proyectos de la misma empresa, como por ejemplo, la traza del tramo del tren de alta velocidad en Baviera.
En las próximas semanas, con motivo del deshielo, subirá el nivel del agua del Rhin y también el nivel de las aguas subterráneas de Colonia. Se está investigando si habrá más paredes que podrían ceder a la presión. Todo se ha convertido en una gigante pesadilla.
No salgo de mi asombro de cómo es posible tanta chapuza, tanta ingenuidad y tanta energía criminal. Todavía no me lo explico. Será parte de la conditio humana. -
El carnaval de Colonia
Las malas lenguas dicen que la mejor fecha para un asalto militar a Alemania sería el fin de semana de carnaval, especialmente en la zona del Rhin, que es el territorio de mayor tradición católica y dónde más se celebra esta fiesta.
Aunque el carnaval más bien consiste en el buen humor y en un sano sarcasmo sobre la vida misma, también se dice que no hay nada más serio que el carnaval, pues las distintas asociaciones le dedican mucho tiempo a prepararlo. Es más, cuando se hacen estos chistes, la música los acompaña casi indicando cuál es el momento para reirse. El domingo y el lunes de carnaval se ven a muchos desfilando cómicamente con uniformes de soldados franceses. Lo hacen en recuerdo burlesco de la ocupación napoleónica de la zona del Rhin.
Al carnaval le llaman la quinta estación del año. Comienza cada año el 11 de noviembre (11.11) a las 11.11 de la mañana. En este momento las mujeres de Colonia proceden a la toma del ayuntamiento y sacan a todo el mundo del edificio empezando por el alcalde, que por si acaso, ya está disfrazado para saludar a todos los cuidadanos. Empiezan los discursos y los bailes y a partir de ahí todos se desplazan a las cervecerías de la cuidad para seguir cantando alegremente. El punto álgido comienza el jueves anterior al domingo de carnaval. Ese día las mujeres tienen el privelegio de cortar corbatas. El varón que sale a la calle o al tranvía con una corbata, aunque sea una Hermes, se expone a quedarse sin ella y también a quedarse con la marca en la mejilla del maquillaje rojo de los labios de alguna loca.
El domingo y el lunes de carnaval tienen lugar los grandes desfiles. Los más conocidos son los de Colonia, Düsseldorf, Aachen y Mainz. En las comparsas, de modo similar como se hace en las fallas de Valencia, se aprovecha para hacer alguna que otra burla de la vida política y social. Los políticos nacionales e internacionales salen mejor o peor parados según el sentir popular. Durante el desfile, al que asisten las diversas asociaciones de carnaval o clases de los colegios, se reparten caramelos que se tiran a los espectadores desde las comparsas. Éstas siguen circulando el martes, cada una en su barrio. Al carnaval se asiste disfrazado y, de este modo, aumenta la absoluta sensación de desbarajuste. Si un extranjero aterriza ese día en una de estas cuidades sin saber de qué fecha se trata, la sorpresa puede ser descomunal.
Todo termina el miércoles de ceniza en la que la que la participación en las misas (y supongo que también en las confesiones) se nota mucho.
También hay que mencionar que el carnaval es un gran factor social y económico y motivo de la creación de muchos negocios. Doy las cifras de un informe del Boston Consulting Group, publicado en la página web del carnaval de Colonia (www.koelnerkarneval.de): Volumen ecónomico 460 millones de euros, garantía de 5.000 puestos de trabajo, impuestos recuadados: entre 4 y 5 millones de euros, 540.000 viajes en taxi, 50.000 pasajeros de avión, 957.000 visitantes a cervecerías, 263.000 noches de hotel, 60.000 fiestas privadas, 204.000 visitas al peluquero, considerable aumento de actividades de beneficencia conectadas al carnaval, importante factor de integración social, agilización de contactos sociales y profesionales, etc. Vale la pena pasar por Colonia esos días.