Una de las cosas que llaman la atención en Alemania es la calidad del debate político. En España me temo que muchas veces el discutir es sinónimo de interrumpir y, si eso no basta, de gritar. El hecho de que en alemán el verbo esté en algunas ocasiones al final de la frase ayuda a tener que esperar a que uno termine lo que ha de decir para entenderle.
Esto no quita que haya cierta crispación cuando hay nuevos jugadores en el campo político. Antes algunos se negaban a aparacer en debates con el partido DIE LINKE, sucesores de los comunistas de la República Democátrica de Alemania y esto vuelve a ocurrir ahora con el Partido AfD (Alternative für Deutschland).
No me imagino todavía la gran coalición del PP y del PSOE pero tampoco me parece imposible. Supondría un paso interesante en la cultura política. Durante mi larga estancia en Alemania ya he vivido dos veces la gran coalición del CDU/CSU con el SPD. Suelen ser legislaturas en las que se avanza bastante en terrenos de interés común, como puede ser la política familiar, la reforma fiscal o la reforma de la política de pensiones.
También a nivel autonómico se ha logrado la gran coalición en varios Länder. En Austria y Suiza, en Bulgaria, en Grecia, en Islandia, en Italia y en Japón. En Luxemburgo, Holanda y Ucrania también se han consegido “grandes coaliciones“.
¿No fue Alfonso Guerra el que dijo “a España no la va a reconocer ni la madre que la parió“? Bueno, pues me parece que visto desde Alemania se ha quedado corto... Las noticias que llegan no son tranquilizantes y desde fuera no se entienden. Ahora bien, que nadie se lave las manos porque ser político y ejercerlo es un trabajo digno. Por ello también es urgente que gente honrada gobierne y sea un aliciente para las jóvenes generaciones a la hora de asumir una tarea de este tipo. En definitiva, la administración de lo público no se puede ni se debe dejar en manos de unos sinvergüenzas, sean del partido que sean.
Al terminar la Misa de acción de gracias por el año 2015 a la que asistí en Nochevieja (Silverster, como dicen en Alemania) entró en mi móvil una noticia de una agencia de noticias: 

La llegada de cientos de miles de refugiados a Alemania ha permitido al país tocar fondo. La gran mayoría se ha volcado con los que han llegado después de pasar grandes peripecias, acompañadas no pocas veces de grandes dramas. No faltan las voces que temen por la capacidad de Alemania de asimilar culturas distintas, sobre todo si los refugiados apelan a su religión (por ejemplo, imponer la pareja en el matrimonio) como excusa para violar la ley civil del país que les acoge. Sabatina James escribe sobre esto en su último libro sobre la “Scharia” en Alemania. Muchos hablan sobre los refugiados como mano de obra que vendría muy bien para resolver los problemas demogr
Un fallo judicial formal ha bastado para cargarse el subsidio mensual de 150€ que se introdujo el pasado 15 de febrero de 2013 asignado para apoyar a aquellas familias que desean ocuparse de sus hijos pequeños en casa y no dejarlos en la custodia de un Kindergarten entre los meses 15 y 36 de su vida.
Algo serio ocurre cuando se anuncia en Munich que el entrenador del FC Bayern recitará en la Casa de la Literatura de esta cuidad unos poemas en catalán de Miquel Martí i Pol, que le han dedicado a él y a su mujer, Cristina. A Guardiola le unía una amistad trazada de muchas conversaciones sobre los asuntos de la vida y de la muerte con el autor, hasta que falleció en 2003.
Son cada vez más numerosos los artículos que se ocupan con la situación demográfica de Alemania. Este es la caso del artículo aparecido el pasado 29.5 en el Frankfurter Allgemeine Zeitung sobre la pérdida competitiva que supone que Alemania sea el país del mundo con la menor tasa de natalidad.
Ha comenzado el buen tiempo y en Alemania la vida en la calle va en aumento. En Munich se nota especialmente el tirón de las temperaturas cálidas. Nada más salir el sol la gente se sienta en las terrazas de los bares, aunque sea con una manta y debajo de una estufa. Ahora, en primavera y verano, ya no hace falta tanta indumentaria para abrigarse.
Desde octubre vivo en Baviera después de haber residido 30 años en Renania Westfalia (Colonia y Aquisgrán). Algunos me avisaron: “cuidado con los bávaros”. En efecto, los caracteres de las personas son distintos en Alemania, como en todos los países de grandes extensiones.