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Divagaciones de un mallorquín - Page 12

  • Límite de velocidad

    58efc69cbfd11fe80853f3bfa06c4140.jpegRecuerdo el día que aprobé el exámen práctico de conducir en Colonia. Fue el 9 de enero de 1985. Amaneció el día nevando pero a la hora del exámen -apenas había salido el sol- el servicio de nieve ya había despejado las carreteras urbanas en su gran mayoría. El exámen teórico, recuerdo también, lo tuve que repetir una vez. Uno de mis fallos tontos, agravado por la dificultad de hacer el exámen en alemán, fue confundir la anchura máxima con la longitud máxima de un camión: no existen camiones con 20 metros de anchura.

    Una de las características de la conducción en Alemania es que en las autopistas, aunque con bastantes excepciones, no existe límite de velocidad sino una velocidad recomendada de 130 km/h. Hay que ir, por lo tanto, bien atentos a la hora de cambiar de carril en la autopista. De repente puede aparecer un Porsche, un Mercedes o un BMW de no se sabe dónde a 200 km/h, que seguramente te avisará con ráfagas de luz si cambias de carril mientras él está adelantando. Así que antes de adelantar es absolutamente necesario mirar los dos retrovisores y cercionarse, girando la cabeza, de que no está adelantando nadie.

    En las cuidades hay muchas zonas de velocidad restringida a 30 km/h, si son residenciales o cercanas a un colegio. Abundan rádares escondidos en un cajón gris que sacan fotos asombrosamente bien enfocadas, en las que se ve perfectamente la matrícula del coche y la cara del conductor si has incurrido en un exceso de velocidad. Ya me ha llegado alguna de estas fotos.

    Por lo general, la gente no conduce de una manera agresiva, sino de una manera respetuosa, cediendo el paso, sin acelerones, sin abusar de la bocina. Si has cedido el paso en una situación apretada, lo común es que lo agradezca el conductor levantando la mano derecha. La consecuencia de este comportamiento cívico es que la tasa de accidentes automovilísticos en Alemania es relativamente baja comparada con otros grandes países de nuestro entorno.

    El coche es uno de los hobbies de los varones. Por lo general nos gusta tener el coche limpio y en buenas condiciones. Para muchos el coche es un símbolo de la posición social o del rango en una empresa. Si asistes a una boda, lo habitual es poner un lacito blanco en la antena o en los retrovisores e ir en caravana tocando la bocina desde la iglesia hasta el lugar de la recepción.

    La empresa automovilística pertenece a los sectores industriales más fuertes del país y es fuente de un gran número de puestos de trabajo en el montaje de coches y en todas las empresas suministradoras de los componentes de un coche. El "Volkswagen" significa "el coche del pueblo" y es una de las marcas más comunes. La "BMW" es el acrónimo de "Bayerische Motorwerke", las "fábricas de motores de Baviera". Porsche y Mercedes son otras marcas alemanas bien conocidas en todo el mundo.

    Todavía tengo el antiguo carnet de conducir que me saqué a los 18 años, que es de validez permanente. No tiene el formato europeo de tamaño tarjeta de crédito, que se introdujo más tarde, sino es mas bien una especie de pergamino tamaño postal que se desbobla. Casi me entra nostalgia al verlo con la misma foto de hace ya 23 años. Como pasa el tiempo.

  • Contrastes

    6f7c8b178d6ca7fb4624a5bbb60301a5.jpegHace dos semanas estuve de nuevo en Mallorca y ya es casualidad que me encontrase a la canciller alemana Angela Merkel por la calle. En efecto, iba hacia Cort y a la altura de Conquistador pregunté a un policía: ¿viene alguien importante? "Zapatero", me contestó. ¿Y alguien más? "Merkel", me volvió a contestar. Las calles no estaban muy llenas, pero sí había alguien eran sobre todo alemanes. Así que me dispuse a saludar a Merkel, por si se terciaba la ocasión lo cual ya hacía sonrojar a mi hermana, que me acompañaba, sólo de pensarlo. No se acercó Merkel a la zona donde yo estaba, así que me quedé con las ganas. Ahora bien, quise gritarle "Willkommen auf Mallorca!" (bienvenida a Mallorca) pero el subconsciente me hizo una mala jugada y dije "Willkommen in Deutschland!" (bienvenida a Alemania). Menos mal que no lo oyó nadie. Me quedé asombrado de mi mismo.

    Ese mismo fin de semana seguí los titulares acerca del enfrentamiento entre Iglesia y Estado ante las próximas elecciones. ¿A quién le sorprende que la Iglesia ofrezca orientaciones generales relacionadas con los derechos fundamentales y con la dignidad humana a sus fieles antes de unas elecciones sin nombrar explícitamente ningún partido?. Y, ¿a quién le sorprende que el Gobierno español reaccione de esta manera? A nadie. Entonces, ¿de qué nos sorpendemos?

    Nicolas Sarkozy, un personaje que nos tiene a todos perplejos y que seguramente él estará más perplejo aun consigo mismo, dió un discurso el pasado 20 de diciembre (que le corresponde como nuevo presidente de Francia) en la basílica de Letrán en Roma. Habló de la "laicidad positiva", un término que me parece interesante. Allí expresó su deseo del "advenimiento de una laicidad positiva, es decir, una laicidad que, al mismo tiempo que vela por la libertad de pensar, de creer y de no creer, no considere que las religiones son un peligro, sino mas bien una ventaja (...). Vuestra contribución a la acción caritativa, a la defensa de los derechos del hombre y de la dignidad humana, al diálogo interreligioso, a la formación de las inteligencias y de los corazones, a la reflexión ética y filosófica es importante... en este mundo paradójico, obsesionado por el confort material, pero al mismo tiempo cada vez más deseoso de sentido y de identidad. Francia necesita católicos convencidos que no teman afirmar lo que son y lo que creen". Esto, por lo menos, está bien dicho.

    En este viaje a mi querida isla, que no sólo ha coincidido con el desembarco de Merkel, sino también con el aniversario de Jaume I, también he descubierto dos nuevos libros. Uno, el de Valentí Puig (que aunque yo fui a San Cayetano hasta los doce años, siendo él ahí profesor, desgraciadamente, no lo llegé a tener en clase): "La fe de nuestros padres", un libro excelente que vale mucho la pena leer para entender la clave de nuestros días. El otro libro es el de Santiago Mata: "El hombre que demostró el cristianismo – Ramón Llull", un libro de especial interés para apreciar el fenómeno islámico actual desde el prisma de la historia.

    De todos modos, después de volver a ver a la familia y los amigos, lo mejor ha sido ¡ver el mar!. Esto sólo lo entienden los mallorquines que han dejado de verlo.

  • Universidad de élite

    2e01813ae40073848b686416d882c6c7.jpegEn 1968, hace cuarenta años, los jóvenes alemanes reaccionaron contra la generación de sus padres a los que consideraban culpables del debacle nacionalsocialista. Eso también supuso cargarse todo aquello que, aunque fuera por asomo, tuviese que ver o pudiera haber sido causa de una educación que permitiese tal descalabro. Una de las manifestaciones fue derrubar todo lo pudiera suponer algún tipo de élite o de disciplina.

    Recuerdo que cuando empecé a estudiar Ingeniería de Telecomunicaciones en 1985 en la Escuela Superior de Renania Westfalia de Aquisgrán, asistíamos a clase de matemáticas y de física en una especie de cine en el que cabían los ochocientos estudiantes que comenzaron conmigo la carrera (terminaron la mitad). Cuál fue mi sorpresa cuando me di cuenta de que mis compañeros alemanes empezaban a hacer aviones de papel y los lanzaban hacia el profesor sin ningún tipo de remordimiento. Me parecía muy infantil. Un catedrático montó un día en cólera pues por poco se metió la punta de un avión en su ojo, ya que, al levantar la vista del proyector sobre el que escribía su clase magistral, apenas veía, cegado por el potente foco. Esta anécdota no es nada comparado con las malas jugadas que en 1968 se hacían a los catedráticos o a todos aquellos que representasen cualquier tipo de autoridad, incluidos los propios padres. Era la anarquía total.

    Estudiar Telecomunicaciones en Alemania supuso sobre todo muchas horas de estudio. Todos los exámenes eran eliminatorios, no había exámenes parciales. Las épocas de exámenes eran de febrero a abril y de julio a septiembre. Nos pasabamos todo el año estudiando. Mis compañeros de estudio eran todos alemanes. Recuerdo que evitaba el trato con españoles para dominar el idioma pronto y bien. Algunos exámenes escritos, los más difíciles, duraban cuatro horas y a esos exámenes podías traer y utilizar todo tipo de libros y apuntes. No se trataba de estudiar de memoria, sino de entender cómo se resolvía un problema.

    La carrera les salió muy barata a mis padres. Por 200 euros de matrícula en total pude terminar la carrera en una de las mejores universidades del país. Una de las ventajas del milagro económico de Alemania después de la guerra fue que se facilitó el acceso a la universidad a todo tipo de personas, independientemente de sus posibilidades económicas. Esto les permitió a algunos vivir de ser estudiante, a costa del Estado: el estudiante "eterno" que no acababa nunca la carrera y que accedía a todo tipo de ventajas por el hecho de ser estudiante, por ejemplo, un seguro sanitario más barato, etc.

    Desde 2007 esto se ha acabado. Estudiar en Alemania cuesta ahora mil euros anuales y muchos de los estudiantes sólo los consiguen trabajando en su tiempo libre. También el año pasado el Gobierno Federal convocó el programa de excelencia universitaria y ya no es tabú hablar de élites y me siento muy orgulloso de que mi universidad haya sido escogida entre las de mayor prestigio: la Rheinisch Westfälische Technische Hochschule (www.rwth-aachen.de), comparable al MIT en USA o la ETH de Suiza. Sin duda es positivo que se premie la excelencia y el trabajo bien hecho.

  • Notruf 112

    881a41bcb4e7e0da490260ea8a264af5.jpegTodo el mundo lo sabe. El número de teléfono de emergencias para la ambulancia o para los eros es el 112. Está escrito en casi todos los aparatos de teléfono del país.

    18 de diciembre. La cuidad está abarrotada. Es la una del mediodía. Yo también he hecho alguna pequeña compra navideña, en Neumarkt, una de la plazas centrales de Colonia, nudo del tráfico rodado y de tranvía. Paso por delante del Starbucks (cada vez hay más) y veo la estatua de la Virgen, que para muchos pasa desapercibida. "Dios te salve, María", digo desde dentro y sigo andando hacia el andén.

    Veo como un señor mayor, bastante gordo, que tambalea hacia una farola y apenas consigue agarrarse cuando cae desplomado delante de mi. "¡Dios mío!". Todo es cuestión de segundos. Esto tiene muy mala pinta. Un infarto o una hemiplejia, pienso. Saco mi móvil, e intento marcar el 112. Otro chico ya está marcando. Se pone nervioso porque no le cogen. ¡Ya! Describe el lugar y los síntomas. Una señora, como siempre más valiente, saca un pañuelo y le hace la respiración artificial. Otro empieza a hacerle masajes en el corazón. Apenas hay gritos o histerias. ¿No hay por aquí un médico?, pregunta una. Un médico se acerca y le atiende.

    Se oye la ambulancia. Han pasado tres o cuatro minutos. Una chica a mi lado, probablemente turca, saca las manos con las palmas hacia arriba y se pone a rezar en un idioma que no entiendo. Me impresiona. Se ve llegar a la ambulancia. Apenas consigue abrirse paso con este tráfico. Los coches de la derecha se mueven a la derecha y los de la izquierda a la izquierda. Se abre un carril. El conductor, con el megáfono, despierta a alguno que está en babia. ¡Múevase!

    Los servicios de emergencia son una bendición en este país. Son de una rapidez asombrosa. No sólo viene un camión camilla, que ya es medio quirófano, sino que en otro coche (un Jeep, en general) acude también un médico, según la gravedad del caso. Ya han llegado. Han pasado unos siete minutos. Los dos enfermeros saltan con unas maletas impresionantes que tienen de todo y con el desfibrilador. El señor sigue inconsciente en el suelo y cada vez más azul. Intento seguir rezando, pero apenas me sale una oración. No importa. Dios está ahí. Oxígeno, más masaje cardíaco y con mayor fuerza. Le han puesto los electrodos. El oscilograma sólo suena cuando le aprietan en el pecho. Mal asunto.

    El personal ferroviario disipa a los curiosos. Llega mi tranvía. Me subo. No tiene sentido esperar ahí. Un amigo, estudiante de medicina, que estuvo casualmente más tarde en el mismo lugar, me cuenta por la noche que vio como le cortaban la ropa del brazo para ponerle una inyección intravenosa. ¿Lo habrá conseguido superar?. Desde luego no sabemos ni el día, ni la hora, pero menos mal que existe el 112.

  • Spe Salvi

    b1cbb0bc8d68a82b6d3386fe30676c2a.jpgHay dos acontecimientos históricos por los que agradezco especialmente vivir en Alemania desde hace ya 24 años. Uno fue vivir la reunifiación alemana y, el otro, la elección de un Papa alemán. El segundo me permite leer los textos de Benedicto XVI en su lengua materna, que él domina con la maestría y la precisión del que practica la esgrima. Muchos juegos de palabras que él utiliza rozan la poesía. Con las traducciones siempre se pierde bastante. Pongamos el siguiente ejemplo de la última encíclica Spe Salvi. Al final del n.15 dice la traducción "¿Acaso no hemos tenido la oportunidad de comprobar de nuevo, precisamente en el momento de la historia actual, que allí donde las almas se hacen salvajes no se puede lograr ninguna estructuración positiva del mundo?".

    En alemán se habla de "Weltgestaltung". Por "estructuración positiva del mundo" entiendo clasificación y orden. La palabra Weltgestaltung es una de esas palabras alemanas como "Weltanschauung" o "Leitmotiv" que es casi mejor no traducir, puesto que además del significado ordenador tiene un significado creador. Gestalt quiere decir forma y, por lo tanto, Gestaltung dar forma, moldear activamente. Me parece una consideración muy importante para los cristianos que buscan el discernimiento con el laicismo y el islamismo. El Papa desarrolla el significado de la virtud teológica de la esperanza para un cristiano y para su entorno. Con esta encícilica emprendemos un viaje, partiendo de la Escritura, pasando por el pensamiento filosófico de la Edad Media, de la Revolución Francesa, de la Ilustración Alemana, de la Revolución Industrial, del Marxismo y del Leninismo y vemos con una nueva luz cuáles son los recursos éticos y filosóficos que estos movimientos han aportado al hombre. Vale mucho la pena leer esta encíclica y cabe esperar que la siguiente trate sobre la virtud teológica de la fe, tema preferido de Benedicto XVI y será, pienso, la cima de esta trilogía de encíclicas.

    Leo algunos titulares de esta semana en Alemania y no entiedo el mundo. Por ejemplo: "Homosexual condenado a cadena perpetua en Bonn por haber violado y asesinado a una niña porque «le apetecía»" ó "Madre asesina a sus cinco hijos cerca de Hannover en un acto de desesperación". Hecho una mirada a "Spe Salvi" n. 47 y 48 para encontrar respuesta a mis interrogantes: "El Juicio de Dios es esperanza, tanto porque es justicia, como porque es gracia. Si fuera solamente gracia, que convierte en irrelevante todo lo que es terrenal, Dios seguiría debiéndonos aún la respuesta a la pregunta sobre la justicia, una pregunta decisiva para nosotros ante la historia y ante Dios mismo. Si fuera pura justicia, podría ser al final sólo un motivo de temor para todos nosotros. La encarnación de Dios en Cristo ha unido uno con otra –juicio y gracia– de tal modo que la justicia se establece con firmeza: todos nosotros esperamos nuestra salvación «con temor y temblor» (Fil 2,12). No obstante, la gracia nos permite a todos esperar y encaminarnos llenos de confianza al encuentro con el Juez, que conocemos como nuestro «abogado», parakletos (cf. 1 Jn 2,1). Nuestra esperanza es siempre y esencialmente también esperanza para los otros; sólo así es realmente esperanza también para mí. Como cristianos, nunca deberíamos preguntarnos solamente: ¿Cómo puedo salvarme yo mismo? Deberíamos preguntarnos también: ¿Qué puedo hacer para que otros se salven y para que surja también para ellos la estrella de la esperanza? Entonces también habré hecho el máximo por mi salvación personal".

  • ¿Bebé o carrera?

    7aebb6bc570e680429e1f94fe60f817f.jpegDesde hace varios años existe un fuerte debate sobre la familia en Alemania que se ha desencadenado con el patente envejecimiento de la nación y con la falta de personal cualificado y especializado en el sector industrial.

    Me parece especialmente preocupante la noticia que publicó el 11 de noviembre uno de los periódicos más prestigiosos del país, el Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung: Están aumentando los casos de pleitos presentados por madres que se ven degradadas cuando regresan a su puesto de trabajo después de la baja por maternidad, que en Alemania es, como mínimo, de un año y puede ser prolongada a tres años, con la obligación por parte de la empresa de ofrecer un trabajo equiparable al regresar a la empresa.

    Cuanto mayor es la prolongación de la baja tanto mayor es la severidad de la "represalia". No son pocas las madres que, después de ocupar un puesto de responsabilidad y bien remunerado, se ven ante la alternativa de un puesto menos exigente y peor remunerado. Esto también les ocurre con frecuencia a los padres que optan por participar en la educación de los hijos, acogiéndose a las posibilidades que, desde este año, el Estado ofrece para la baja paternal de los hombres.

    También he observado el fenómeno contrario: en periodos de despido y de crisis aumentan los embarazos como vía de protección del propio empleo, ya que la empresa está obligada a mantener durante tres años ese puesto de trabajo. De este modo, la crisis económica contribuye, de un modo paradójico, a un aumento ligero de la natalidad.

    Conozco casos por referencias personales, especialmente en el mundo de los bancos, en los que se comunica explícitamente a las mujeres – lo cual, naturalmente, es ilegal – que el nacimiento de un hijo equivale a exponerse a un despido.

    Una política empresarial que no respeta la maternidad supone, ciertamente, una a para un país con una industria fuerte en el sector de los servicios. Existe una batalla por el talento en dicho sector, ya que una buena formación es uno de los fundamentos de la competitividad. Naturalmente este talento es abundante entre las mujeres, no cabe duda, y muchas veces más que en los hombres, ya que las mujeres, especialmente las que son madres, tienen más capacidad de hacer varias tareas simultanemente y tienen más empatía a la hora de captar el contexto de las diversas situaciones que se presentan en el mundo laboral y que, en algunos casos, llegan a recordar a algún que otro conflicto infantil...

    Lamentablemente buena parte del sector privado tiene un pensamiento único en esta materia y es el siguiente: Respetar la maternidad resulta caro para la empresa. Y no se tiene en cuenta que es prioritario aumentar el reconocimiento social de la tarea educativa de una madre, dada su aportación imprescindible para promocionar el talento de las nuevas generaciones. Lograr el balance entre ambas posiciones es el gran desafío del siglo XXI, al que tienen mucho que aportar tanto los varones como las mujeres de empresa. Las administraciones públicas deben involucrarse, sin complejos, y apoyar a las empresas que fomenten la conciliación laboral y familiar de hombres y mujeres. Para ello es imprescindible aumentar la conciencia de la Empresa Familiarmente Responsable. Una contribución concreta es el certificado que ha desarrollado el Centro Internacional Trabajo y Familia del IESE Business School.

  • Tener raíces

    867384e08a85fd221fcc5b03de3730a1.jpgSi te paseas en un día de invierno con abrigo y bufanda por una ciudad o un pueblo de Alemania y ves a un grupo de niños cantando alegremente, cada uno de ellos portando una lámpara de colores iluminada por una vela, lo más probable es que sea 11 de noviembre.

    Se cuenta de San Martín de Tours, que fue obispo de esa ciudad, que iba cabalgando y al ver a un mendigo con muy poco abrigo se apiadó de él y partió su manto con la espada para que se pudiera resguardar del frío. Este fue el motivo de uno de los conocidos cuadros de El Greco. Esta escena se repite en muchas ciudades, barrios y pueblos de Alemania el día de San Martín, que coincide también con el comienzo de la temporada del carnaval y que concluye el miércoles de ceniza. Las lámparas se construyen en los colegios con papel de celofán y suponen el orgullo de cada niño. En la clase se aprenden las canciones típicas del día que los niños van cantando por la calle, en muchos casos acompañados de un San Martín cabalgante, y la jornada termina con una pequeña hogera en la que se reparte también un bollo de pan dulce con pasas, típico de esta celebración.

    También es tradicional en este día cenar el "ganso de San Martín", ya sea con la familia o con los amigos, lo cual también tiene su origen en la leyenda que dice que San Martín, al enterarse que iba a ser elegido obispo, le entró tanto pavor, que se encerró en un corral de gansos... y tal fue el ruido que armaron, que todo el pueblo se enteró de dónde se habia ocultado.

    Es bonito cuidar las tradiciones y los ritos pues dan orden y ritmo a nuestra vida y, de algún modo, cultivan también en los más pequeños, ejemplos que vale la pena seguir. Soy muy amigo de lo moderno y de los avances de la tecnología y poco partidario de quedarse anclado en un tiempo pasado. Ahora bien, me temo que el peligro de ser una persona sin raíces es cada día mayor, pues vivimos del "fast-food" y del "fast-everything". Todo tiene que ser rápido y, por lo tanto, resulta más superficial.

    Una vista al pasado, una vista a nuestro árbol genealógico puede ser muy aleccionador. Saber más sobre la vida de nuestros padres, de nuestros abuelos; de nuestros tíos y de nuestros tío-abuelos; de nuestros bisabuelos y de nuestros tatarabuelos es algo realmente emocionante. Los abuelos tienen una misión importantísima a la hora de cultivar la tradición familiar. No solamente son fabulosos contadores de cuentos, sino que también son fabulosos contadores de su propia historia. No podemos ser hombres ni mujeres sin historia. No existe el futuro si no tenemos nuestras raíces bien fijadas.

    Desde el año 2000 cada cinco años nos reunimos todos los descendientes de los padres de mi abuelo materno y nos juntamos unas doscientas personas y, ya que hasta ahora sólo una vez tuve la oportunidad de asistir, esa reunión familiar pertenece a unos de los recuerdos más felices de mi vida. Es todo un lujo conocer con nombre y apellidos a la mayoría de mis primas y primos segundos, que ya son casi una legión incontable. Mi familia es, gracias a Dios, "horizontal". Me aterroriza la familia "vertical" con apenas un hijo, que tendrá que cuidar de cuatro abuelos y de ocho bisabuelos. Por eso pienso que los gobiernos deberían potenciar mucho más las ayudas a las familias, para fomentar el necesario crecimiento demográfico y para asegurar que cada generación pueda cuidar a la anterior.

  • Diskutieren

    12d3cc9ef5ac2ff75ef46c1045ecfaa4.jpegDiscutir no es discutir. En alemán "diskutieren" quiere decir más bien, dialogar. Es un término de uso común en el mundo académico en el que la "Diskussion" – no hace falta traducirlo – es parte del discernimiento basado en el intercambio civilizado y pacífico de argumentos. Soy en efecto muy amigo de la conocida frase "hablando, se entiende la gente".

    En España la palabra discutir tiene otras connotaciones más bien de lucha. El que discute interrumpe, grita, quiere tener la razón, no escucha, habla deprisa, se sale por la tangente, quizá insulta o se le escapan palabras mayores. Cuando soy testigo de una escena de estas ya tengo dolor de cabeza solo de pensarlo.

    Ahora bien, independientemente del país del que se trate, pienso que en el mundo occidental y más avanzado desde un punto de vista mediático, estamos perdiendo la cultura de la conversación. Soy ingeniero de telecomunicaciones y tengo la teoría de que cuantos más instrumentos de comunicación mediática tegamos (mail, chat, Skype, YouTube, SMS, móvil, BlackBerry, televisión, iPod, etc), menos capacidad tenemos para establecer una conversación profunda, de persona a persona. Todo empieza con que quizá nos dejamos interrumpir durante cualquier conversación personal por "llamadas" ajenas que, en la mayoría de los casos, son menos prioritarias que la conversación que mantenemos en ese momento.

    Otro síntoma de la pérdida de la cultura de la conversación es que existe una desproporción, sobre todo en la gente jóven, entre el tiempo que se dedica a la conversación "virtual" y a la conversación real. La conversación virtual es siempre más pobre que la conversación cara a cara ya que no permite acceder a gestos o a captar la situación anímica del interlocutor o de la interlocutora de una manera adecuada.

    Existe toda una industria en el mundo virtual que intenta crear "communities", facilitando que se conozcan personas con intereses comunes, que si no fuera por internet, no se conocerían. Lo triste es que quizá aquellos que presumen de tener cientos de "amigos" o "contactos" en el mundo virtual, fracasan como verdaderos amigos en el mundo real.

    Lo más grave es que, dado el aumento de la comunicación virtual, perdemos la habilidad de conversar con una persona "en directo", de tal modo que se establezca una conversación afectiva, de corazón a corazón. Incluso nos puede pasar que ¡no sabemos qué decir!

    Subirse hoy en día a un metro, tren, autobús o tranvía puede convertirse en algo surrealista: cada uno con su "garbancito" en la oreja, como si estuviésemos en un psiquiátrico. Todos como si fueran autistas.

    Uno aprende a conversar dedicando tiempo a los amigos, a la esposa o a los hijos, quizá con motivo de un deporte o de una excursión. Parece sorprendente que tengamos que hablar y, en este caso, escribir sobre algo tan elemental y básico, pero creo que hay motivos suficientes para recordar el valor enriquecedor que tiene el intercambio personal de ideas y de puntos de vista.

  • La escenificación mediática en Alemania

    5872faf67f7d9b0ed1d937527918df4f.jpegEste mes de septiembre se muestra muy variopinto desde el punto de vista mediático y revela mucho sobre la mentalidad alemana. Empecemos con el intento de acto ista que pudo ser interceptado a tiempo por la policía y que tenía como objetivo el aeropuerto militar de Ramstein. Lo asombroso es que uno de ellos era un alemán converso al islam militante. Esto revela la impotencia de un estado de derecho ante el ismo. El diputado Bosbach ha pedido que se haga pública la lista de los conversos alemanes al islam. Al mismo tiempo, cada vez hay más voces que reclaman que en las mezquitas se predique en alemán y, mientras tanto, con no poca ignoracia sobre las consecuencias, se debate alegremente sobre la construcción de grandes mezquitas en Colonia y Frankfurt. Además, bajo el pretexto de la apertura y de la tolerancia, se ignora la procedecia de la finaciación de las mismas: el ministerio de asuntos religiosos de Turquía, país en el que no existe la libertad religiosa.

    Se conmemora también el treinta aniversario del “otoño alemán”, el más sangriento del ismo alemán. El programa de mayor audiencia de televisión ha emitido un documental durante dos días sobre el grupo ista RAF que nos ha puesto los pelos de punta. ¿Cómo es posible que un estado de derecho se dejase manipular de esta manera?. Los istas consiguieron, a través de la manipulación de la opinión pública, ser encancelados conjuntamente y sin aislamiento en la cárcel de Stammheim, desde donde daban órdenes a las células istas en el exterior. A través de sus abogados consiguieron infiltrar armas y documentos en la cárcel y mantenerse en contacto con el exterior y, aunque estaban cada uno en su celda, consiguieron instalar un sistema se comunicación eléctrica interna. Este documental, que aporta nuevos datos, pero que no condensa toda la verdad sobre el caso, es en sí mismo un desafío mediático. Y esto es así porque aparecen indiferentemente el canciller Helmut Schmidt, las víctimas supervivientes de ismo y, al mismo tiempo, algunos antiguos istas que han concluido su encarcelamiento. Por lo tanto, todos han aparecido como si estuvieran al mismo nivel ante los medios.

    Y, por último, no se puede dejar de mencionar el caso de la antigua y popular locutora de televisión Eva Herman (www.eva-herman.de). Todos saben en Alemania que mencionar el nacionalsocialismo siempre se puede convertir en un obstáculo y en una mina, que de algún modo siempre se puede prestar a ser mal entendido. Esto le ocurrió al Presidente del Parlamento Jenninger, al diputado Hohmann y al presidente del Land Baden-Wüttenberg Oettinger. Eva Herman, que vendió 100.000 ejemplares en 2006 con su libro sobre el descarrilamiento del feminismo, ha sido objeto de una campaña mediática que le ha costado su puesto de trabajo en la televisión al presentar su nuevo libro “El principio del arca de Noé, salvad la familia” y al decir que “antes del nacionalsocialismo había valores familiares”. Basta ver la película “El hundimiento” para darse cuenta de cómo la familia fue instrumentalizada por este sistema. Pero otra cosa es que las afirmaciones sean tergiversadas para producir un escándalo mediático sobre una persona que no es políticamente correcta.

  • ¿Qué es ser protestante?

    901e6199a79e5b7376f9dc8974d6a6bd.jpegUna cuestión fundamental de la vida en Alemania es tener conocimiento de la realidad de la diversidad de las confesiones cristianas en el país y sobre lo que esto supone en la vida cotidiana.

    Me contaron que en los años cincuenta era común que en los patios de los colegios hubiera una verja en el lugar de recreo entre los católicos y los protestantes. Esta divisón pasa por el centro de muchas familias alemanas en las que los padres son de confesión mixta, lo cual plantea conflicos prácticos, por ejemplo en la educación y a la hora de decidir sobre el bautismo, la primera comunión, la primera confesión y la confirmación de los hijos. El Papa Benedicto XVI denominó esta separación como “terrible tragedia“ el 19 de agosto de 2005 en Colonia con motivo de su reunión con los pastores protestantes en Alemania.

    En la geografía alemana se encuentran zonas católicas y zonas protestantes y, dentro de ellas, hay enclaves de la otra confesión debido al “cuius regio, eius religio“ de la Paz Augustana de 1555. Hay que recordar que guerra de los 30 años fue algo muy sangriento.

    Católicos y protestantes se unieron de manera inesperada en las trincheras de la segunda guerra mundial. Ante la amenaza de las as aliadas rezaron juntos el Padrenuestro y cantaron juntos canciones como “Großer Gott, wir loben dich“ (Gran Dios, te adoramos).

    El progreso ecuménico es un gran anhelo del pueblo alemán y se conseguirá con el resultado de la búsqueda indiviual de la voluntad de Dios y no como proceso igualatorio del que intercambia ideas equiparables. De hecho, todos, catolicos o no, tenemos necesidad de conversión y el principio de todo avance ecuménico es por tanto la conversión personal.

    Es llamativo que Benedicto XVI ha duplicado el número de asistentes a las audiencias de los miércoles en San Pedro. No pocos son alemanes y entre ellos, cada vez más a menudo, acuden protestantes. El libro de Benedicto XVI “Jesus von Nazareth“ ha creado una gran expectativa en Alemania y sigue en la cima de los rankings de venta. Como me decía un amigo: “este libro es muy importante para nosotros, luteranos“. De hecho, los luteranos saben que Benedicto XVI es una de la grandes eminencias del luteranismo y por lo tanto para ellos una gran autoridad.

    Lo propio del luteranismo es, por citar solo los puntos más centrales, la “sola scriptira“ (solo la escritura), la „sola fidei“ (solo la fe) y la „sola gratia“ (solo la gracia). Lo propio del catolicismo está en la teología de los sacramentos, en la importancia de la Tradición para la interpretación de la escritura y en el magisterio visible del Papa y de los obispos. El elemento católico es más bien el “et, et“ (una aspecto y el otro), evitando los reduccionismos. Un gran avance se consigió el 31 de octubre de 1999 con el documento común de la Santa Sede y de las Denominaciones Luteranas sobre el significado de la Justificación, que sentenció que no había un desentendimiento real en este concepto.